El cuarto oscuro, de Microteatro Zaragoza

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El cuarto oscuro

 

El paso al lado de las murallas romanas de Cesaraugusta, Zaragoza, me imponía cierto grado de inquietud, con su presencia fría y cargada de historia.

Miré al cielo varias veces, buscando no sé el qué, no acierto a expresarlo.

La Luna llena iluminaba la noche. No sé, tenia la impresión de que alguien me observaba en la distancia…

Crucé la calle que separa la iglesia de San Juan de los Panetes del Mercado Central y me dirigí a la sala El Extintor, en  la C/ las Armas 5 y 7, con la intención de ver la representación de la obra “El cuarto oscuro”, montaje que Microteatro Zaragoza tiene actualmente en esa sala.

Aquí se viene a lo que se viene, y todo el mundo lo sabe”.

Minerva Arbués, Susana Martínez, Guillermo Oliveira, Javi Zapater y Borja Inglés. Dos mujeres y tres hombres dan vida a unos personajes ambiguos, en busca de la satisfacción de los deseos íntimos y personales.

La puesta en escena de la obra, entre luces tenues y sombras apropiadas, refleja cercana una realidad de sentimientos contenidos, donde los deseos pasionales estallan, el egoísmo crece entre gritos de placeres desatados y la falta de afectos se muestra clara y contundente.

Sobre todo adiviné una sutil cobardía en cada uno de los personajes a la hora de asumir su propia personalidad, dejándose llevar por la falsa apariencia. Clara muestra de la falta de valores y de la soledad individualizada, llevada a limites extremos, de la ausencia de dignidad personal.

Considero valiente y arriesgada la propuesta de Microteatro Zaragoza.

Me sorprendió la ambientación escénica y despertó mi curiosidad de espectador el hecho de utilizar el fin sexual como único objetivo, en ese tipo de encuentros.

Cuando salí a la calle, hacia frío. Volví a mirar al cielo…

Una Luna espectacular, brillante y con cerco áureo de color miel, me observaba… recordándome, en clara utopía, los  bonitos ojos de una mujer.

Sonreí y caminé despacio, tranquilo y sin prisa, ajustándome la cazadora para no sentir el frío de la noche… Era el momento de volver a casa, me apetecía tomar algo que calentara mi estomago.

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