El inextricable tema del sexo

0
148

Escenarios, 10

Jaime Ocaña
Jaime Ocaña

Vuelve Jaime Ocaña al escenario del Teatro del Mercado para presentar un texto propio de largo título: ‘La frigidez como manifestación explosiva de la ninfomanía’.

María José Bendicho, que dirige la acción, y Pedro Rebollo han colaborado en la creación del personaje, un profesor llamado Caribaldi –aunque en la interpretación no se cita su nombre– que acude a impartir una conferencia sobre un tema a elegir para un auditorio impreciso.

Últimamente hemos asistido en los teatros de Zaragoza a varias representaciones bajo el formato de ‘conferencia’, pero con diferentes enfoques. Recordando las más recientes, hay que citar una seria y doliente, ‘La lengua madre’, que interpretó Juan Diego sobre textos de Juan José Millás en el Teatro de las Esquinas a primeros de abril, y también el divertido espectáculo ‘académico’ que ofreció el Teatro de la Estación, protagonizado hace unos días por Víctor Carretero y Práxedes Nieto, titulado ‘Mejor… es posible’, en un tono de farsa didáctica muy logrado. Ambos espectáculos se han comentado ampliamente en esta sección.

Volviendo a la referida actuación de Jaime Ocaña en el Teatro del Mercado, tras varios intentos cómicos de expresarse en inglés, francés, portugués e italiano, desemboca en una parodia de la lengua castellana a la que vapulea con gran sentido del humor, buscando los segundos y los terceros sentidos de algunas palabras. Los comienzos son una crítica despiadada del feminismo lingüístico que pretende diferenciarlo todo, logrando únicamente una confusión descomunal.

Superada esta etapa y una vez elegido el tema del sexo como eje de la conferencia, comienza un desarrollo variopinto en cuanto a recursos verbales y mímicos de notable eficacia. Hay un tratamiento gestual bien elaborado y explícito, mientras que el lenguaje peca a veces de abstruso y excesivamente referencial.

La caracterización del decrépito conferenciante –un científico en múltiples disciplinas– está bien conseguida. La interacción con el público añade chispa al argumento y mantiene en vilo al auditorio que, tanto al principio como al final, se ve obligado a participar colectivamente.

El recurso a la música y al blues, hacia el final de la obra, para dar continuidad al tema desde una perspectiva cáustica, queda un tanto descolgado de la dinámica general. La conclusión es original por lo que tiene de imprevista, y hasta improvisada.

En conjunto la obra consigue lo que pretende: hacer pasar un rato entretenido al público, mareando la perdiz en torno al interminable e inextricable tema del sexo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here