El África Star, de Ignacio Sánchez

0
115

AfricaYo creo que El Áfrika Star, ese emblemático y “misterioso” club de Dakar, al que acude gente de lo más variopinta, gente que se chorrea con cerveza, con mucho güisqui y con mucha puta, no es sino la excusa perfecta que tiene el autor para mostrarnos todo un mosaico de personajes, que a pesar de estar magníficamente vivos llevan impresas en la frente la cicatriz de la derrota. Pues, nos sirve el elenco, porque con este desfile sin par asistimos, complacidos y conmovidos a un tiempo, a la visión de una tierra de interior poderoso y bellísimo pero esquilmada hasta la saciedad por los depredadores de alma. Que les hablo de África. Y sobre África, y del latir de los corazones de unos cuantos seres, desgraciados por más señas, nos escribe nuestro amigo Ignacio Sánchez al través de siete subyugantes relatos.

Nacido en Salamanca (España), Ignacio Sánchez es licenciado en Letras, Geografía e Historia por la Universidad de Salamanca y en Lengua y Literatura Francesas por la Universidad de Ginebra. Ha sido Director-Fundador de la revista cultural El Patio, editada por el CCHG de Malabo; Director de la revista y programación cultural de la emisora de radio “África 2000”; organizador de publicaciones en la Revista de Cultura de la Diputación de Ávila y en la revista “Luki Luke”; Director-Fundador de la editorial Malamba, especializada en Literatura Negroafricana. Es autor de El África Star (Editorial AbyaYala, Quito 2008), Haikus y Acuarelas (Ópera Prima, Santo Domingo, 2010), Un viento dorado (Editorial Ángelesdefierro, Santo Domingo, 2011), 35 Haikus (Salamanca, 2012), Las orillas del sueño (Editorial Ángelesdefierro, Santo Domingo, 2012). Ahora, es la editorial sevillana Ediciones En Huida, en su colección DSK, la que nos ofrece esta obra capital del salmantino.

Así, apuntala Ignacio Sánchez en el relato que da título al libro: “Estoy muerto. Navegando eternamente en esta nave hundida llamada El África Star. Si muevo los cubos de hielo en el vaso de wisqui, oigo, con mis oídos de ahogado, el ruido de las mareas dentro de las caracolas. Esta sucia bruma dorada hecha de neón y humo de cigarrillos es la luz que vemos los muertos desde debajo del mar”. Y no podría ser más definitorio este casi preámbulo, puesto que a lo largo de la lectura que se hace de El África Star los protagonistas se mueven por caminos angostos en los que no cabe más que la desesperación silenciosa que va a parar a la desolación.

Y de ello dan fe, por ejemplo: Desiderio Obama, un africano racial repleto de oropeles y de Jhonny Walker etiqueta negra que “no quiere que los recuerdos le estropeen el día, él sabe que hizo lo que debía, es un bantú, un fang, no hizo más que cumplir con sus tradiciones, cuidar de su evú”; o el barbero de Cabo Verde, Amaro Pires Nogueira, el más grande compositor y cantante de toda África, como se dice en la contraportada, en un momento dado, sólo por un momento dado; o Feroz y Gin Tonic, tratantes de esclavos en huida constante; o el abandono de Okili, literalmente aplastado por el recuerdo de M. Kroner, “blandiendo la fusta, golpeando con saña los negros bultos encogidos que eran su padre, su madre, sus hermanos”; o el amor imposible de Alejandro Evuna y María Nsué; o el gigante del sueño-realidad, el rey de los locos “que viven en las escalinatas del edificio Maginot”, Sosthene Lopes, Lord G. Todos, absolutamente todos, envueltos en el movimiento giratorio y rápido del agua cuando El África Star decide sumergirse para avistar el abismo…

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here