El arte moderno en busca de la verdad

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Francisco j Gil, como firma sus obras, es un pintor zaragozano en busca de su propio estilo. Con 31 años a sus espaldas, un estudio en Barcelona, y miles de ideas que plasmar en lienzos, se enfrenta con ganas al mundo, expresando sus inquietudes, y sin temor al futuro.

Desde el renacimiento hasta el surrealismo, con un toque expresionista; desde el humilde y antiguo lápiz hasta el acrílico y el agua, pasando por el óleo, el joven pintor recorre España exponiendo sus obras. Su trabajo, tal y como reconoce: “es para quien quiera mirar y quiera pensar, mientras declara que todo el Arte universal se encuentra concentrado en una pestaña de Dios”. Sus tres misterios el tiempo, la naturaleza, y la mujer. Y su padre, Vincent.acrílico cabeza de mujer

¿Quiénes son los padres de su pintura?

Dentro de mi corazón Vincent Van Gogh, siempre. Fuera, Dalí, Rembrandt, Giotto, Miguel Ángel, y el Greco. Pero principalmente, artistas del renacimiento porque tenían tiempo para pintar. Su vida era pintar, desde el momento en que se levantaban hacían maravillas. Quizá el arte moderno de hoy, salvo excepciones, deja mucho que desear por esa vida ajetreada que llevan los artistas combinando su pasión con otro trabajo.

Pinta, dibuja… ¿Cuál es la diferencia?

Ninguna. Es lo mismo. Van Gogh dice que dibujar es pintar en blanco y negro. Y estoy totalmente de acuerdo.

Acrílico, óleo, lápiz, pastel, grafito… ¿por qué ese cultivo de tantas técnicas? ¿No es lo corriente centrarse en una y mejorarla?

Es verdad que tengo muchas técnicas, pero es quizá, y digo, quizá, porque no lo sé, que se debe a que aún estoy buscando mi estilo. Mi propio estilo. O quizá tengo varios. Cuando uno está buscando hace muchas cosas diferentes hasta encontrar su sitio.

En tu pintura hay un apartado especial llamado pintura religiosa. ¿Tiene aceptación esta pintura en medio de una sociedad que vive al margen de Dios?

La verdad es que cómo piense la sociedad no me importa, no condiciona mi pintura. Hago dibujo religioso porque es parte de mí, de mi criterio de vida. Creo en ello y lo pinto. También hay arte sacro, paisaje, retrato… Me interesa lo que piensen de mí los grandes maestros en cuanto a trazo, técnica, pero lo que simboliza mi pintura religiosa es importante para mí.

En muchos de sus cuadros esperas una respuesta. Las miradas perdidas en el infinito, mujeres que nos dan la espalda…

Me interesa mucho el interior humano. Cuando pinto indago en el expresionismo interior, lo que lleva la persona dentro. Lo que busco, siempre, es la verdad. Mis cuadros están pensando, son más que expresiones exteriores, interiores. El cuadro en que la chica aparece vuelta al público es enigmático, porque es inusual esa postura. Sea como sea, lo que busco es la verdad.

En tu surrealismo expresas unos monstruos que transmiten entre otras, desesperación, sufrimiento. ¿Qué significan?

Son todo tipo de miedos que hay en las personas. Por mucho que lo ocultemos, todos tenemos miedos, y yo los dibujo así. No son monstruos propiamente dichos, sino formas que yo veo, frutos de mi pasión, míos…

Encuentra belleza en la oscuridad, en el sufrimiento, en la muerte. ¿Cómo?

Una de las cosas que busco es demostrar que hay belleza en el sufrimiento, en la expresión sufriente. No sólo en los trazos, sino en lo que ese dibujo representa, simboliza, transmite. Hay belleza en la muerte. ¿Por qué hay que tener miedo a la muerte? No hay que razonarla. Yo busco esa belleza. Si no te enfrentas a tus miedos, nunca te encontrarás a ti mismo.

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