YLLANA: 666. La maestría del gesto

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Escenarios, 18

666 YLLANAEl espectáculo que, a falta de la actuación de Faemino y Cansado el próximo fin de semana, va cerrando la temporada en el Teatro Principal de Zaragoza, ha estado protagonizado por el veterano grupo Yllana con su montaje nº 18 titulado ‘666’, un número críptico, pero menos, que remite al diablo y al infierno. El simbolismo del número y la trayectoria del grupo permiten entrever el tono de la obra.

El tránsito de principio a fin –del corredor de la muerte en una cárcel de un país subdesarrollado, al ‘disfrute’ de los placeres del infierno–, está bien trazado. Sin embargo algunos episodios intermedios se prolongan en exceso e incluso resultan superfluos, alargando innecesariamente la función.

El mérito del grupo y del espectáculo está en el dominio del gesto, de la voz y de la onomatopeya, con algunos gags muy conseguidos y otros que llegan a pesar por su reiteración. Los recursos escatológicos y eróticos están bien cuando se administran oportunamente, pero a lo largo de la acción se produce cierto abuso de los mismos que en algunos momentos llega a saturar. No obstante, el público aplaude una y otra vez, por muy sabidos o previsibles que sean los chistes o las referencias.

Las dosis de humor negro no son tantas como se anuncian en el folleto publicitario, ni tampoco llega a parecer claro el lado más oscuro y siniestro del ser humano: estas declaraciones previas parecen formar parte del chiste general.

La representación del sábado día 6 contó con la participación de una mujer del público, que respondió con suficiencia sobre el escenario, hasta el punto de provocar la sospecha de si no estaba convenida de forma anticipada; fue precisamente ese número el que se prolongó en exceso, sin añadir nada sustancial al significado de la obra y lastrando la agilidad con que se desarrolló en general el espectáculo.

Los actores se integraron bien en sus papeles bajo la dirección de David Ottone, matizando adecuadamente cada una de las fases del tránsito hacia esa eternidad disparatada y festiva que se consolida en el infierno.

La escenografía, el vestuario, la banda sonora, el atrezzo y los demás elementos que conforman el espectáculo fueron los adecuados.

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