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Política

Mientras sigan gobernando los mismos partidos políticos seguiremos igual o peor

Última actualización: 26/11/2013 10:31
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Porjoselopezsanchez
José López es un ciudadano normal, que trabaja y que tiene las mismas preocupaciones y problemas que la mayoría de sus conciudadanos. Empezó a escribir tras...
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La clave está en el voto

No se producirán cambios importantes mientras los mismos partidos políticos acaparen la mayor parte de votos. 

VOTACIONESSi algo nos están demostrando los hechos estos últimos años es que de poco sirven las manifestaciones, las acampadas, las huelgas,…, si no se produce un gran vuelco electoral. Mientras sigan gobernando los mismos partidos políticos seguiremos esencialmente igual o peor.Indudablemente, la movilización popular en las calles es importante y necesaria. Contribuye a ir creando conciencia, a ir despertando a la gente. Presiona de alguna manera a las élites que nos gobiernan. Consigue algunas victorias parciales. Muchas veces sólo simbólicas. Otras veces no. Pero es insuficiente. Necesitamos, cuanto antes, por lo menos, romper el bipartidismo.

Se necesita un frente político amplio que canalice el descontento popular en las urnas. Tal vez ese frente ya se esté constituyendo: Suma, la gente primero. Además de protestar en las calles, la gente debe percibir que hay salidas, alternativas, debe tener algún referente político al que apoyar. Todavía queda cierto tiempo para las próximas elecciones generales en España, no tanto para las europeas. Pero quienes apostamos por cambios sistémicos, profundos y reales, no tenemos mucho tiempo. Cambiar la mentalidad de la mayoría de las personas no puede lograrse de la noche a la mañana. Lógicamente, cunde cierto desánimo entre quienes nos movilizamos al ver la pasividad de muchos de nuestros conciudadanos. La mayoría aún no ha despertado. Á‰sta es la cruda realidad. El 15-M supuso un antes y un después. Pero, por ahora, el neoliberalismo, el capitalismo desbocado, sigue a rajatabla su programa de ataque continuo a las clases populares. Y lo que es peor, dramático, apoyado en las urnas todavía por demasiados ciudadanos. El gran drama es que mucha gente vota a sus verdugos. Nuestro principal objetivo a corto plazo debe ser convencer a nuestros conciudadanos para que dejen de hacerlo.

Bipartidismo
Foto: Mataparda

Las ovejas negras debemos contagiar nuestra rebelión al resto del rebaño. No será fácil. Pero debemos intentarlo, no tenemos nada que perder. No debemos rendirnos. En todo caso tendremos que cambiar nuestras estrategias. Los fracasos nos marcan el camino, y no sólo los aciertos. Cada uno de nosotros tiene que esforzarse en el día a día. Debemos ir convenciendo a nuestro alrededor de la tremenda importancia de votar de manera diferente para obtener resultados diferentes. A nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo,… Con el boca a boca tradicional, pero también usando las posibilidades que nos brindan las tecnologías de la información (Internet, telefonía móvil,…). Debemos correr la voz de que, por lo menos, hay que dejar de votar a los mismos de siempre. Si es posible, reorientando el voto hacia dicho frente amplio de izquierdas donde converjan los intereses de la gran mayoría social. Pues no se trata sólo de castigar a los actuales partidos que nos toman el pelo sistemáticamente, sino de que alcance el poder político algún partido o coalición de partidos que pueda liderar cambios verdaderos, que gobierne a favor de las clases populares. Si nos cuesta convencer a ciertas personas de votar a la izquierda real, lo mínimo es convencerlas de que dejen de votar a los partidos que ya nos han demostrado sobradamente en la práctica que traicionan al pueblo, que incumplen sus programas o promesas, que dicen una cosa y hacen la contraria. Convenzámosles para que voten a otros partidos, voten nulo o se abstengan. Recordando que en la actual ley electoral española el voto en blanco favorece a los grandes partidos. Lo primordial es dejar de votar masivamente a los partidos que sustentan el actual régimen, es no dejarnos engañar más.

Obviamente, aquel frente político que pretende recoger el sentir de la mayoría social en las urnas deberá poner toda la carne en el asador para darse a conocer, combatiendo de mil formas los muchos obstáculos que le pondrá el sistema (la marginación, la desinformación, los prejuicios, la ley,…). Con mucha imaginación y originalidad. Llamando la atención de la opinión pública todo lo posible, pero con mucha precaución, pues cualquier error, por pequeño que sea, será explotado por los guardianes ideológicos del sistema disfrazados de “periodistas” o “expertos”. Habrá que aprovechar al máximo las pocas ocasiones en que dicho frente pueda hablar ante la opinión pública en los grandes medios de “comunicación”. Ese frente luchará con sus contrincantes en desigualdad de condiciones. Pero tiene de su lado la razón, la ética, el sentido común. Representa los intereses de la inmensa mayoría. “Sólo” hace falta que dicha mayoría lo sepa y lo apoye. Deberá diferenciarse de sus enemigos políticos tanto por el fondo como por las formas, tanto por lo que defiende por cómo lo hace, tanto por sus objetivos como por sus estrategias. Deberá practicar sobre todo la coherencia, dar ejemplo. Deberá concretar un programa mínimo, ambicioso pero al mismo tiempo realista. Un programa en el que el desarrollo de la democracia sea su eje central, además de una salida digna a la crisis, de un rescate ciudadano general. El ciudadano corriente debe percibir que dicho frente es diferente al resto de partidos políticos, que merece la pena confiar en él, por lo menos darle una oportunidad.

PARTIDOS POLÁTICOSNo cabe duda de que es esencial un adecuado liderazgo para que pueda hacerse la Revolución. ¡Pero ningún ciudadano está libre de responsabilidad! Cada uno de nosotros, ciudadanos corrientes, trabajadores, además, podemos y debemos aportar nuestro grano de arena. Grano a grano lograremos montañas. No se trata de que unos pocos se esfuercen mucho, menos de que haya mártires, sino de quemuchos se esfuercen un poco. Sólo así lograremos verdaderos cambios (a mejor). Con la participación activa de la mayoría. Con liderazgos, pero diferentes, mínimos. Con partidos políticos, pero diferentes, escrupulosamente democráticos, en los cuales las bases tengan el máximo protagonismo posible. Con movilización popular, unitaria y masiva en las calles. ¡Pero también, sobre todo, en las urnas! Debemos, ya mismo, insistentemente, ir pasando la voz: Vota diferente.

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Porjoselopezsanchez
José López es un ciudadano normal, que trabaja y que tiene las mismas preocupaciones y problemas que la mayoría de sus conciudadanos. Empezó a escribir tras observar el famoso incidente del Rey de España en la cumbre iberoamericana de Chile de 2007, tras observar el tratamiento “informativo” del mismo. Harto ya de permanecer impasible, de tragar, de no ver, no pudo evitar abrir los ojos, no pudo evitar “despertar” del largo letargo en el que permanecía sumido. Empezó a escribir como simple ejercicio de poner por escrito lo que estaba viviendo, como si fuera un diario personal de un ciudadano, que por fin “despierta” y quiere dejar constancia por escrito de dicho “despertar”, de lo que observa, de lo que vive. El objetivo inicial era simplemente escribir lo que veía para no olvidarlo, para ordenar sus ideas, para compartir con sus allegados sus impresiones. Pero todo cambió cuando, animado por su esposa, decidió dar el siguiente paso: intentar publicar en la prensa alternativa alguno de sus artículos. No lo intentó en la prensa oficial porque tenía la certeza de que no lo iban a publicar. Cuál fue su sorpresa cuando el primer artículo que envió (aunque no fue el primero que escribió), titulado Los desafíos de la izquierda en el siglo XXI, fue publicado en todas las webs donde decidió enviarlo por correo electrónico. Y no sólo eso, sino que, según parece, por los comentarios que vio, por las opiniones que le expresaron diversos redactores, gustó bastante. Así pues se dio cuenta de que no se le daba del todo mal escribir (en este punto la crítica constructiva de su madre, lectora empedernida y escritora potencial dando sus primeros pasos, fue también decisiva) y de que no sirve de nada escribir si luego nadie le lee a uno (aparte de sus más inmediatos allegados). Se dio cuenta del poder de Internet, de la posibilidad de que un simple ciudadano medio pudiera emitir sus ideas (como si fuera un “mensaje en la botella”) para que otros ciudadanos pudieran leerlas, pudieran opinar sobre ellas, pudieran rebatirlas o criticarlas. José López no es ningún “iluminado” ni ningún “gurú”, ni ningún “experto” en la materia, nada más lejos de su intención. Aun teniendo unos estudios superiores a la media, éstos no sin ni mucho menos extraordinarios. El mundo está lleno de individuos con elevadísimos niveles de estudio. Sin embargo, la mayoría de estos individuos, lejos de usar sus conocimientos o su capacidad intelectual al servicio de los demás, al contrario, los utilizan para su prosperidad individual. Carecen de compromiso, de honestidad, de valentía y rebeldía para denunciar las injusticias que observan a su alrededor. Lo que distingue a José López de estos individuos es precisamente su actitud activa, más que sus aptitudes. Las ideas expresadas por él en su libro Rumbo a la democracia, y esto es precisamente lo más interesante, son el resultado de la emancipación intelectual de un ciudadano corriente que, impulsado por su rebeldía innata, adormecida durante años, decide “dejar de mirar su ombligo”, y aportar su “granito de arena” para intentar mejorar el mundo que le ha tocado vivir. Su objetivo es muy simple: ayudar a concienciar a sus conciudadanos de que aún no hemos alcanzado la auténtica democracia, de que es posible y necesario mejorarla notablemente, de que el desarrollo de la democracia es, quizás, la única vía para que la humanidad, no sólo pueda prosperar, sino que, además, pueda sobrevivir a sí misma. Desde la humildad de un simple ciudadano de a pie, y en la medida de sus limitadas (aunque no nulas ni fuera de lo común) posibilidades, su objetivo es contribuir al debate público para que, entre todos, nos concienciemos, nos involucremos y contribuyamos a resolver los problemas de nuestra sociedad. José López se define como un librepensador independiente, como un demócrata pacifista convencido, que comulga con las ideas de la izquierda, pero que no se casa con ninguna de sus corrientes, que considera que el fin no justifica los medios. Para él la izquierda, es y ha sido siempre, la que ha impulsado los cambios por una sociedad más justa y libre. Sin embargo, huyendo de todo dogmatismo y de todo sectarismo, liberándose de prejuicios, como consecuencia del pensamiento libre y crítico que procura practicar, ha realizado un viaje personal de emancipación intelectual para estudiar de primera mano ideologías consideradas por muchos de sus conciudadanos como caducas, ideologías demonizadas por gran parte de la sociedad. Viaje cuyo objetivo fundamental ha sido intentar buscar soluciones a los problemas actuales de nuestra sociedad, partiendo del trabajo hecho en el pasado. Además de conocer a fondo ciertas ideologías “prohibidas”, se ha permitido el lujo de hacer una crítica constructiva de las mismas (el lector juzgará si fracasada o no). La búsqueda de una sociedad mejor debe realizarse en base a un trabajo en equipo entre hombres y mujeres de distintos lugares y de distintas épocas. Existe un repositorio de ideas y experiencias históricas que hay que considerar. No se trata de partir de cero, no se trata de “reinventar la rueda”, se trata de basarse en las ideologías preexistentes para, teniendo en cuenta sus resultados prácticos, sus éxitos y fracasos, reformularlas, además de adaptarlas a los tiempos presentes. José López considera que, para ello, lo importante son las ideas y no las personas. Lo fundamental es conocer, juzgar, criticar, rebatir o retocar las ideas y los razonamientos expuestos sin importar quién sea su autor, sin caer en el error, tan habitual, de dar mayor o menor importancia o validez a los escritos en función de quién los firma, sin dejarse impresionar por las “autoridades intelectuales”. Huyendo de todo protagonismo, de todo personalismo, considera que la lucha por una verdadera democracia debe ser tal que los liderazgos personales sean mínimos y transitorios. El desarrollo de la democracia no debe ser patrimonio de nadie, debe ser protagonizado por el propio pueblo. No debe haber “interferencias” personales. Lo interesante precisamente de su libro Rumbo a la democracia, es que las ideas expuestas sobre el sistema político de España (aplicables en su mayoría al resto del mundo), no son el resultado de un estudio riguroso de un experto en la materia basándose en “información privilegiada”, al contrario, sus análisis y conclusiones son consecuencia de lo que cualquier ciudadano de a pie puede observar a su alrededor. La información en la que se ha basado el autor es fácilmente accesible al ciudadano normal. Internet posibilita que cualquier ciudadano pueda acceder libremente a toda la información en la que se basa José López para expresar sus ideas en su libro. Á‰ste es el verdadero valor añadido de Rumbo a la democracia: el análisis y la búsqueda de soluciones desde la perspectiva (siempre opinable y cuestionable) de un ciudadano de la calle. Sólo será posible alcanzar la verdadera democracia, el poder del pueblo, cuando el mismo pueblo se conciencie y participe activamente, POR SÁ MISMO, en su emancipación. Cuando no dependa de ninguna élite intelectual. Cuando “despierte” y asuma su protagonismo. Este ambicioso libro pretende contribuir, humildemente, a ello.
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