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Política

PODEMOS: un reto enorme, pero factible

Última actualización: 04/11/2014 08:44
joselopezsanchez
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Porjoselopezsanchez
José López es un ciudadano normal, que trabaja y que tiene las mismas preocupaciones y problemas que la mayoría de sus conciudadanos. Empezó a escribir tras...
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El reto de PODEMOS ante la perspectiva de alcanzar el poder político

Según una encuesta aparecida recientemente en el diario El País, PODEMOS sería el partido político más votado, aunque, por ahora, seguido de cerca por el PSOE. Si bien siempre hay que tener mucha precaución a la hora de fiarse de las encuestas, lo que parece bastante claro es que la posibilidad de que la nueva formación PODEMOS se convierta en la primera fuerza política de España es cada vez mayor. Aun así nunca hay que confiarse, hay que seguir avanzando en intención de voto hasta ganar las elecciones generales (el gran objetivo a corto plazo) por goleada. El primer reto de PODEMOS es alcanzar el poder político con un amplio apoyo ciudadano.

A pesar de que el colapso del régimen del 78 le está ayudando mucho (según dicha encuesta mucha gente apoyaría a PODEMOS sobre todo como forma de castigar al PPSOE) las cosas se pondrán cada vez más difíciles.

El objetivo no debe ser sólo ganar sino ganar para cambiar radicalmente las cosas.Para ello la gente debe votar a PODEMOS no sólo para castigar a los partidos de la casta sino que también porque crea que es posible cambiar las cosas.

Hay que también convencer, hay que procurar la colaboración activa de la mayoría social para cambiar la sociedad. La Revolución social sólo será posible si la gente participa masiva y activamente en ella. La lucha ideológica se intensificará notablemente en los próximos meses. La casta no se quedará de brazos cruzados. Más que nunca PODEMOS debe esmerarse en no cometer errores porque cualquier error (por pequeño que sea) será aprovechado al máximo por sus enemigos. Aun así, en caso de cometer errores creo que es imprescindible que PODEMOS los reconozca abiertamente y los corrija cuanto antes. Esta nueva formación política debe diferenciarse tanto por el fondo como por las formas, tanto por lo que diga como por la manera de decirlo y sobre todo por lo que haga.

Lo más importante es que la gente vea que quienes forman parte de dicho partido son ciudadanos normales con las mejores intenciones, imperfectos pero con clara voluntad de hacer las cosas bien y beneficiar a la mayoría social. Ciudadanos normales e indignados pero que están también respaldados por personas preparadas para gobernar. La gente tiene que ver que tras los portavoces hay expertos que desde hace cierto tiempo propugnan otras políticas. Tarde o pronto estos expertos deberán hablar a la ciudadanía. PODEMOS debe transmitir también la imagen de que está preparado para asumir responsabilidades de gobierno.

Hacer política no significa saber de todo, significa tomar el máximo protagonismo posible en lo que nos incumbe y también saberse rodear de aquellas personas con los conocimientos técnicos necesarios para llevar a cabo cierto programa político.

La gente tiene que ver a PODEMOS, insisto, como ciudadanos normales bienintencionados rodeados de técnicos preparados.

Una vez que PODEMOS acabe de estructurarse internamente habrá que dar visibilidad pública también a esos técnicos. La casta va a procurar por todos los medios posibles combatir a PODEMOS presentándolo ante la opinión pública como bienintencionado (si no le queda más remedio, una vez que la estrategia de demonización no ha funcionado) pero no preparado, con un programa político irrealizable. Es casi el único cartucho que le queda por disparar. La estrategia en la lucha política debe readaptarse continuamente en función de los errores o éxitos propios, pero también en función de la estrategia del enemigo.

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Foto: podemvlc

Lo más importante es ganar la confianza de la mayoría ciudadana, la cual está harta de corrupción, de recortes, de sinvergÁ¼enzas, de engaños, de traiciones,… Una mayoría ciudadana, no lo olvidemos, que en general desconfía mucho de los políticos, lo cual es comprensible. Esto quiere decir que PODEMOS debe transmitir credibilidad (de que quiere y puede cambiar las cosas), pero también que cualquier amago de que se convierta en un partido más de la casta puede ser mortal para dicha formación. Tan rápido como está subiendo puede colapsar si los ciudadanos empiezan a ver cosas parecidas a las ocurridas en los partidos “tradicionales”. La gente (y no sólo la casta) va a mirar con lupa lo que diga y haga PODEMOS. A este partido se le va a exigir mucho más que al resto. De esto yo creo que son perfectamente conscientes sus líderes.

Todo esto quiere decir que para ganar al resto de partidos hay que inevitablemente parecerse a ellos en algunas cosas (pues como bien dicen Pablo Iglesias y sus colaboradores más inmediatos, las condiciones del juego político les son impuestas exteriormente), pero también que es absolutamente imprescindible diferenciarse de ellos todo lo posible. Sus portavoces tienen que, además de decir cosas diferentes, hablar de manera diferente, deben siempre buscar el debate ideológico cara a cara, de igual a igual, con sus enemigos (a diferencia de éstos que saben que no llevan razón y lo temen), deben ser siempre escrupulosamente respetuosos con todos, deben practicar la humildad (pero sin complejos), deben someterse siempre en última instancia al control de las bases, de los ciudadanos. Nunca hay que caer en la arrogancia ni en la autocomplacencia. Pero, además de la importante labor de los portavoces, los círculos tienen un papel fundamental que desempeñar. Tanto para controlar a sus líderes, para que éstos no sientan peligrosas tentaciones, para que no acaben traicionando a las bases, a los ciudadanos que confíen en ellos. Como para ejercer una labor de contacto directo y continuo con la gente, en los barrios, en los pueblos, para explicar su programa, para ir reclutando a más y más ciudadanos a lo largo y ancho del país. Ante la propaganda anti-PODEMOS que, sin duda, se va a recrudecer, los círculos pueden desempeñar una gran labor para combatirla. El trabajo de los portavoces debe complementarse con el de los círculos.

Pero para todo ello, primero es absolutamente imprescindible refinar y concretar todo lo posible el programa político. Hay que pensar ya en la seria posibilidad de que PODEMOS gobierne este país. La responsabilidad es enorme. No sólo dicho programa tiene que estar bien hilado, sino que también deberá hacerse una enorme labor pedagógica para explicarlo, para hacerle ver a la gente que lo defendido en él es posible, es realista. Dicha labor debe ser llevada a cabo tanto por los portavoces en los grandes medios de comunicación (invitando al resto de partidos a debatir sobre las medidas propuestas, retándoles a que expliquen por qué según ellos son irrealizables) como por los círculos organizados en los barrios y en los pueblos para que la gente tenga ocasión de desintoxicarse de la desinformación existente (que, sin dudas, aumentará mucho en los próximos tiempos, a medida que nos acerquemos a las citas electorales). En dicho programa habrá que establecer objetivos a distintos plazos, a corto, medio y más largo plazo. La gente debe tener claro que no será posible arreglar todo a la vez. Es importante no crear excesivas expectativas que si no se cumplen a corto plazo podría hacer que tan pronto como la gente apoye a PODEMOS deje de hacerlo.

Habrá cosas que podrán hacerse rápido, en una legislatura, pero otras no. Para más adelante habrá que dejar ciertos objetivos más ambiciosos (como empezar a superar el capitalismo). Antes de convencer a la ciudadanía de la necesidad de superar el actual modelo económico, habrá, entre otras cosas, que implantar medios de comunicación libres, democráticos, controlados por el pueblo, para que la verdad pueda abrirse camino, para que los ciudadanos puedan empezar a liberarse del pensamiento único capitalista incrustado en sus mentes durante décadas de monopolio oligárquico. Si la gente empieza a ver que hay políticas alternativas (aunque sólo sea por ahora para superar el neoliberalismo) entonces podrá empezar a ver también que otro sistema alternativo es también posible. La superación del neoliberalismo (el cual se vendió ante las masas como la única alternativa) abrirá las puertas de la superación del propio capitalismo (el cual se vendió también como el único sistema posible).

Una vez superado el derrotismo, el pensamiento único, podrá iniciarse una dinámica que lleve hasta las últimas consecuencias la idea de que hay alternativas. La sociedad podrá empezar a experimentar libremente nuevas formas de organización, siempre que el pueblo ostente en todo momento el poder (para lo cual habrá que asegurarse, entre otras cosas, de controlar el poder militar, de alejar el fantasma de los golpes de Estado, así como dar pasos decisivos para controlar la economía). Cambiando en la práctica (aunque sólo sea un poco al principio) la gente se convencerá de que el cambio profundo es (además de necesario) posible. El cambio superficial a corto plazo abrirá las puertas del cambio radical, de raíz, a más largo plazo. ¡Pero dichas puertas habrá que atravesarlas y habrá que dotarse del vehículo adecuado para hacerlo! Dicho vehículo no puede ser otro que la auténtica democracia, desarrollada continuamente y llevada hasta las últimas consecuencias y hasta todos los rincones de la sociedad, especialmente la economía.

En cuanto PODEMOS alcance el poder político lo prioritario será acometer un gran rescate ciudadano para que la gente empiece a ver cuanto antes cambios significativos en sus vidas cotidianas (fin de los desahucios, ayudas a las familias con problemas de subsistencia, medidas para fomentar el pleno empleo, parar los recortes, deshacer las contrarreformas, recuperación del Estado de bienestar,…). Al mismo tiempo casi habrá que plantear un nuevo proceso constituyente con el fin de establecer una democracia que merezca tal nombre. Un proceso en el que el pueblo tenga el máximo protagonismo posible. Es imprescindible realizar profundos cambios estructurales en el sistema político para que el poder sea verdaderamente del pueblo. La Revolución social será un largo proceso en el cual es primero imprescindible construir la infraestructura necesaria, es decir, la democracia real, verdaderamente representativa y mucho más participativa, complementándola con la democracia directa allá donde sea posible, dando progresivamente más prioridad a esta última. Dicha infraestructura deberá irse perfeccionando en el tiempo. El desarrollo democrático debe ser dinámico, la democracia debe siempre ir a más y a mejor. Las experiencias latinoamericanas deberán tenerse en cuenta, adaptándolas a nuestro país, obviamente. La Revolución es un largo y complejo proceso de aprendizaje, un trabajo en equipo de hombres y mujeres de distintos lugares y épocas.

Como vemos, la labor a realizar por PODEMOS es enorme (a diferencia de los partidos que le han precedido), tanto para alcanzar el poder político, como para mantenerlo y ejercerlo. Sin olvidarnos de los mil y un obstáculos que la oligarquía pondrá en el camino para que PODEMOS no pueda aplicar su programa. Es imprescindible, como dije, una estrategia adecuada de propaganda, un programa político claro con plazos de las medidas a implementar y también mostrar una rotunda intención de que dicho programa no va a ser traicionado. ¿Cómo? Diciendo claramente ante la opinión pública (cuantas veces sean precisas) que el programa político es irrenunciable, que no se van a establecer alianzas a posteriori que impliquen renunciar a él (en particular con los partidos de la casta que han demostrado con creces en la práctica que no merecen la confianza de los ciudadanos), que se van a acometer reformas políticas para que el pueblo no pueda ser traicionado (obligación de cualquier partido político de aplicar o defender su programa en base al cual los ciudadanos le votaron, elegibilidad y revocabilidad de todos los cargos públicos, ley electoral para que todos los votos valgan igual, separación de poderes,…).

No se trata de ganar la confianza de la ciudadanía sólo por los errores de los enemigos sino que también por los aciertos propios, no sólo diciendo ciertas cosas sino que también haciendo, implementando mecanismos concretos que obliguen a PODEMOS y a cualquier partido político a cumplir el mandato popular y a someterse a su control en todo momento. La única manera de ganarse (y mantener) la confianza de una ciudadanía desconfiada es practicando con el ejemplo. Practicando la máxima coherencia es cómo creo yo que PODEMOS podrá alcanzar el poder político y, lo que es más importante y difícil, ejercerlo a favor de las clases populares, de la gran mayoría social. El reto es enorme, pero factible. Somos muchos más que ellos. Todos podemos aportar nuestro grano de arena. Entre todos podemos lograrlo.

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Porjoselopezsanchez
José López es un ciudadano normal, que trabaja y que tiene las mismas preocupaciones y problemas que la mayoría de sus conciudadanos. Empezó a escribir tras observar el famoso incidente del Rey de España en la cumbre iberoamericana de Chile de 2007, tras observar el tratamiento “informativo” del mismo. Harto ya de permanecer impasible, de tragar, de no ver, no pudo evitar abrir los ojos, no pudo evitar “despertar” del largo letargo en el que permanecía sumido. Empezó a escribir como simple ejercicio de poner por escrito lo que estaba viviendo, como si fuera un diario personal de un ciudadano, que por fin “despierta” y quiere dejar constancia por escrito de dicho “despertar”, de lo que observa, de lo que vive. El objetivo inicial era simplemente escribir lo que veía para no olvidarlo, para ordenar sus ideas, para compartir con sus allegados sus impresiones. Pero todo cambió cuando, animado por su esposa, decidió dar el siguiente paso: intentar publicar en la prensa alternativa alguno de sus artículos. No lo intentó en la prensa oficial porque tenía la certeza de que no lo iban a publicar. Cuál fue su sorpresa cuando el primer artículo que envió (aunque no fue el primero que escribió), titulado Los desafíos de la izquierda en el siglo XXI, fue publicado en todas las webs donde decidió enviarlo por correo electrónico. Y no sólo eso, sino que, según parece, por los comentarios que vio, por las opiniones que le expresaron diversos redactores, gustó bastante. Así pues se dio cuenta de que no se le daba del todo mal escribir (en este punto la crítica constructiva de su madre, lectora empedernida y escritora potencial dando sus primeros pasos, fue también decisiva) y de que no sirve de nada escribir si luego nadie le lee a uno (aparte de sus más inmediatos allegados). Se dio cuenta del poder de Internet, de la posibilidad de que un simple ciudadano medio pudiera emitir sus ideas (como si fuera un “mensaje en la botella”) para que otros ciudadanos pudieran leerlas, pudieran opinar sobre ellas, pudieran rebatirlas o criticarlas. José López no es ningún “iluminado” ni ningún “gurú”, ni ningún “experto” en la materia, nada más lejos de su intención. Aun teniendo unos estudios superiores a la media, éstos no sin ni mucho menos extraordinarios. El mundo está lleno de individuos con elevadísimos niveles de estudio. Sin embargo, la mayoría de estos individuos, lejos de usar sus conocimientos o su capacidad intelectual al servicio de los demás, al contrario, los utilizan para su prosperidad individual. Carecen de compromiso, de honestidad, de valentía y rebeldía para denunciar las injusticias que observan a su alrededor. Lo que distingue a José López de estos individuos es precisamente su actitud activa, más que sus aptitudes. Las ideas expresadas por él en su libro Rumbo a la democracia, y esto es precisamente lo más interesante, son el resultado de la emancipación intelectual de un ciudadano corriente que, impulsado por su rebeldía innata, adormecida durante años, decide “dejar de mirar su ombligo”, y aportar su “granito de arena” para intentar mejorar el mundo que le ha tocado vivir. Su objetivo es muy simple: ayudar a concienciar a sus conciudadanos de que aún no hemos alcanzado la auténtica democracia, de que es posible y necesario mejorarla notablemente, de que el desarrollo de la democracia es, quizás, la única vía para que la humanidad, no sólo pueda prosperar, sino que, además, pueda sobrevivir a sí misma. Desde la humildad de un simple ciudadano de a pie, y en la medida de sus limitadas (aunque no nulas ni fuera de lo común) posibilidades, su objetivo es contribuir al debate público para que, entre todos, nos concienciemos, nos involucremos y contribuyamos a resolver los problemas de nuestra sociedad. José López se define como un librepensador independiente, como un demócrata pacifista convencido, que comulga con las ideas de la izquierda, pero que no se casa con ninguna de sus corrientes, que considera que el fin no justifica los medios. Para él la izquierda, es y ha sido siempre, la que ha impulsado los cambios por una sociedad más justa y libre. Sin embargo, huyendo de todo dogmatismo y de todo sectarismo, liberándose de prejuicios, como consecuencia del pensamiento libre y crítico que procura practicar, ha realizado un viaje personal de emancipación intelectual para estudiar de primera mano ideologías consideradas por muchos de sus conciudadanos como caducas, ideologías demonizadas por gran parte de la sociedad. Viaje cuyo objetivo fundamental ha sido intentar buscar soluciones a los problemas actuales de nuestra sociedad, partiendo del trabajo hecho en el pasado. Además de conocer a fondo ciertas ideologías “prohibidas”, se ha permitido el lujo de hacer una crítica constructiva de las mismas (el lector juzgará si fracasada o no). La búsqueda de una sociedad mejor debe realizarse en base a un trabajo en equipo entre hombres y mujeres de distintos lugares y de distintas épocas. Existe un repositorio de ideas y experiencias históricas que hay que considerar. No se trata de partir de cero, no se trata de “reinventar la rueda”, se trata de basarse en las ideologías preexistentes para, teniendo en cuenta sus resultados prácticos, sus éxitos y fracasos, reformularlas, además de adaptarlas a los tiempos presentes. José López considera que, para ello, lo importante son las ideas y no las personas. Lo fundamental es conocer, juzgar, criticar, rebatir o retocar las ideas y los razonamientos expuestos sin importar quién sea su autor, sin caer en el error, tan habitual, de dar mayor o menor importancia o validez a los escritos en función de quién los firma, sin dejarse impresionar por las “autoridades intelectuales”. Huyendo de todo protagonismo, de todo personalismo, considera que la lucha por una verdadera democracia debe ser tal que los liderazgos personales sean mínimos y transitorios. El desarrollo de la democracia no debe ser patrimonio de nadie, debe ser protagonizado por el propio pueblo. No debe haber “interferencias” personales. Lo interesante precisamente de su libro Rumbo a la democracia, es que las ideas expuestas sobre el sistema político de España (aplicables en su mayoría al resto del mundo), no son el resultado de un estudio riguroso de un experto en la materia basándose en “información privilegiada”, al contrario, sus análisis y conclusiones son consecuencia de lo que cualquier ciudadano de a pie puede observar a su alrededor. La información en la que se ha basado el autor es fácilmente accesible al ciudadano normal. Internet posibilita que cualquier ciudadano pueda acceder libremente a toda la información en la que se basa José López para expresar sus ideas en su libro. Á‰ste es el verdadero valor añadido de Rumbo a la democracia: el análisis y la búsqueda de soluciones desde la perspectiva (siempre opinable y cuestionable) de un ciudadano de la calle. Sólo será posible alcanzar la verdadera democracia, el poder del pueblo, cuando el mismo pueblo se conciencie y participe activamente, POR SÁ MISMO, en su emancipación. Cuando no dependa de ninguna élite intelectual. Cuando “despierte” y asuma su protagonismo. Este ambicioso libro pretende contribuir, humildemente, a ello.
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