Una joven científica colombiana: Liliana Edith Vásquez

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Liliana Edith Vásquez Bióloga Colombiana
Liliana Edith Vásquez Bióloga Colombiana

Una mujer colombiana joven, preparada académicamente, con principios humanos importantes transmitidos por su familia

…y luego cultivando una actitud frente a la vida, fruto de sus experiencias y elecciones propias, quien da a conocer parte de su camino, la visión de algunos jóvenes frente al futuro, aunque no es la regla general en la situación de la mayor parte de jóvenes colombianos que tengan acceso a una educación formal y continuada, sí deja entrever que en muchos de ellos hay trabajo, ganas de cumplir sus sueños superando posibles obstáculos y esperanza. Ella desarrolla su actividad relacionada con la ciencia y la complementa con sus aptitudes y amor por el arte.

Liliana Edith,  ¿puedes contarles a los amigos de este espacio, cómo es la vida de una mujer casada, como profesional de la biología?

Bueno yo aún no diría que soy una científica, soy una mujer que se ha venido preparando en el campo de las ciencias biológicas, con un especial interés en el desarrollo del cáncer y con el anhelo de algún día llegar a ser una científica realmente y poder aportar algo nuevo a la lucha contra el cáncer. He tenido la oportunidad de trabajar en proyectos de investigación desde la parte académica y en el campo laboral he crecido dentro de un laboratorio de diagnóstico.
Me preguntas cómo es la vida de una mujer casada y al mismo tiempo una profesional dentro del laboratorio. Estar casada: igual que para cualquier otra mujer que trabaja y está casada.

¿Se reconoce la labor profesional de una mujer colombiana en el medio o es difícil y por qué?

Antes de hablar de mí, me gustaría resaltar la labor que realizan todas las mujeres que trabajan en los laboratorios. Dentro de los laboratorios clínicos, los laboratorios de apoyo diagnóstico, no sólo hay profesionales en bacteriología, microbiología y patología, también hay tecnólogos, auxiliares de laboratorio y personal de atención al paciente y administrativo.

La mayoría de este personal son mujeres y su labor es indispensable. En muchas situaciones médicas no se toman decisiones de manejo hasta no obtener los resultados de laboratorio. Detrás de estos resultados hay mujeres inteligentes, y entregadas a su labor, que deben hacer muchos sacrificios para que esos resultados salgan oportunamente. Son mujeres que en su mayoría, además de ser esposas, son madres, hijas, tías, amigas y hasta abuelas, y mucha de la vida dentro de estos roles debe ser sacrificada en horarios extensos, o nocturnos o en los que la mayoría de la gente descansa. A pesar de los sacrificios, siempre son y somos mujeres que estamos comprometidas con el bienestar del paciente.

Liliana Edith Vásquez científica colombiana con su esposo
Liliana Edith Vásquez,  joven científica colombiana con su esposo

Quisiera que todas estas mujeres valiosas contaran con un esposo como el mío que las valorara, apoyara y tratara de comprender; y con familias como mis padres, que son seres maravillosos, ejemplares e invaluables.

Y reivindicar el trabajo de las mujeres en el laboratorio

Tengo entendido que has logrado un descubrimiento importante en tu carrera profesional, ¿puedes contarles a los lectores de qué se trata?

En cuanto a mis logros, pequeños o grandes, eso depende de quién los esté apreciando, se deben principalmente a la formación que me dieron precisamente mis padres. Siempre enfocada en el compromiso con los propósitos, la perseverancia, y el amor para lograr siempre lo mejor para todos los involucrados en cualquier proyecto.

Como les contaba al inicio, he tenido la oportunidad de hacer parte de grupos científicos cuyos desarrollos han estado enfocados en suplir necesidades diagnósticas que permitan mejorar el plan de tratamiento de pacientes con cáncer. En 2012 ganamos el Premio Academia Nacional de Medicina a la Investigación Científica, con un trabajo en leucemia linfoblástica aguda en niños, ideado por una mujer Colombiana. Ella es Sandra Quijano, una bacterióloga de la Pontificia Universidad Javeriana en Colombia, con maestría y doctorado del Centro Nacional De Investigaciones Oncológicas de Madrid y la Universidad de Salamanca en España, respectivamente.

De este trabajo quiero resaltar que, además de ser planificado por la Dra. Sandra, es un trabajo que solo ha sido posible con el trabajo en equipo e interdisciplinario, y así es como se debe y se puede lograr el desarrollo científico en Colombia, donde el respaldo económico es reducido. En este trabajo estuvieron involucradas dos instituciones universitarias y dos instituciones hospitalarias, la Universidad de Los Andes, mi alma mater, la Pontificia Universidad Javeriana, el Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá y el Hospital La Misericordia (pediátrico); y para su desarrollo fue fundamental la amalgama de las ciencias biológicas básicas, con las ciencias clínicas.

Mi labor dentro de este proyecto, bajo la tutoría de la Dra. María Mercedes Torres, fue poner a punto e implementar una técnica de diagnóstico molecular para identificar distintas alteraciones genéticas que conllevan a que niños con una misma enfermedad, que es la leucemia linfoblástica aguda de céluas B, presenten pronósticos diferentes. Al poder hacer esta sub-clasificación se facilita el desarrollo un plan de tratamiento diferencial para cada paciente y así mismo poder hacer seguimiento de la evolución del mismo. Esto aumenta las probabilidades de cura de los niños.

¿Puedes contarnos acerca de algunos de tus proyectos a mediano y largo plazo, con relación a tu campo de trabajo?

Como ven, la formación académica ha sido parte fundamental de vida, y continuar con ella está dentro de los planes más cercanos, en esa búsqueda de poderme llamar a mí misma científica.

La parte humana, cómo afecta cuando tienes en tus manos el resultado de alguien conocido.

¿Puedes contarnos acerca de tu relación con el arte?

Sin embargo, el estudio el trabajo y la ciencia no son lo único en mi vida. Gracias a Dios, y nuevamente a mis padres, y ahora a mi esposo, mi vida siempre ha estado ligada al arte.

Mi padre es un gran poeta colombiano, el maestro Silvio Vásquez Guzmán. Él dice que yo soy su correctora de estilo. Mi padre me lee sus poemas y yo, por oído, basándome en el ritmo, le sugiero correcciones en algunos versos.

Mi madre, por su puesto es su fan número uno, y en los últimos años se ha convertido en declamadora y sólo lee poemas de mi padre.

Mi esposo es un creativo brillante, y está trabajando para convertirse en escritor.

Mi suegra es una artista plástica sin igual.

Bueno y hablando de mi, lo que realmente me gusta es bailar. Mis padres dices que yo ya bailaba antes de caminar, y que seguramente eso lo heredé de mi abuelo materno. Me encanta el sonido de los tambores. Como buena colombiana no puedo dejar mis caderas quietas con el sonido de los tambores y las gaitas. También me deslumbra el ballet y chiquita lo bailé por un tiempo. En los últimos años, atraída por mi herencia antioqueña, me dediqué a aprender a bailar tango, y hasta hice un par de presentaciones con mis compañeros. Y ahora estoy en la búsqueda de aprender nuevos ritmos.

Gracias Liliana Edith por darnos a conocer tu talento y tu persona.

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