Democracia vs Republicanismo

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Durante años hemos advertido acerca del peligro que representa ubicar nuestras ilusiones políticas y sociales, en ese manoseado concepto que, pocos entienden y todos promueven; la democracia.

Si descartamos la moralidad y la sustituimos por la doctrina colectivista, si aceptamos que la mayoría puede hacer lo que le dé la gana y que cualquier cosa que hace es lo correcto, porque es el deseo de la mayoría pregunto– ¿Cómo pueden los hombres aplicar esto en la realidad de sus vidas?¿Quién es la mayoría? En relación a cada individuo concreto, todos son miembros potenciales de la mayoría que puede destruirlo en cualquier momento. Los hombres se convierten en enemigos; cada uno tiene que temerles y sospechar de todos; cada uno debe intentar robar y asesinar primero, antes de que él sea robado y asesinado.

Hace unos días tuve la oportunidad de leer comentarios sobre este tema analizando un excelente libro de parte de un admirado pensador, Yaron Brook– a quien tuve la fortuna de conocer el pasado mes de Marzo en Lima, Perú– en donde inicia:

democracia vs libertad
Foto: pixabay

La democracia – el sistema que le confiere poderes ilimitados a la mayoría – es lo opuesto a la libertad. La democracia se basa en la primacía del grupo. El principio supremo de ese sistema es que los deseos del colectivo son el criterio correcto en todo lo relacionado con temas políticos; por lo tanto, la mayoría puede arrogarse para sí misma el poder de explotar y tiranizar a otros.

El 11 de septiembre de 2001 fue uno de los días más horribles de la historia

Ahora, quince años después, esa declaración de guerra continúa sin respuesta por parte del país atacado, y el agresor continúa creciéndose como muestra el simbolismo de la famosa mezquita cerca de la “Zona Cero” en New York, o más recientemente la pusilánime reacción del gobierno americano a las masacres perpetradas por islámicos en diferentes partes del mundo.

Sin embargo, los hechos siguen estando a la vista de todos y la interpretación correcta de esos hechos a nivel histórico, está plasmada en el libro: “Winning the Unwinnable War: America´s Self-Crippled Response to Islamic Totalitarianism.” Un conjunto de 7 ensayos que muestran quién es el enemigo de Estados Unidos y de Occidente, cómo hay que combatirlo, y por qué la moralidad altruista es lo que está impidiendo el triunfo.

El libro describe por qué la estrategia correcta – atacar y destruir al enemigo, como USA hizo contra la Alemania Nazi y el imperialismo japonés en la Segunda Guerra Mundial – ha sido sustituida por la estrategia de “establecer la democracia en los países del Medio Oriente, y cómo ello ha llevado a una solidificación del poder en regímenes cada vez más totalitarios y agresivos.

Aunque la estrategia de Bush I fue llamada la “estrategia hacia la libertad”, ese título es un perverso engaño pues no tenía nada que ver con libertad. Un título más apropiado podría haber sido; “estrategia hacia la democracia” para el gobierno de la mayoría sin límites, puesto que es lo que realmente pretendía.

Hay una profunda y reveladora diferencia entre defender la libertad y defender la democracia.

La vida de cada hombre sigue siendo suya y él tiene la libertad de vivirla (mientras respete, de forma recíproca, la libertad de otros para hacer lo mismo). Este es el sistema que los Padres Fundadores crearon en los EEUU: Una república delimitada por la Declaración de Independencia, la Constitución y la Declaración de Derechos. No es una democracia.

En el caos intelectual de hoy día, estos dos términos se consideran equivalentes, sin embargo, son opuestos.

La libertad es esencialmente incompatible con la democracia

Libertad política significa la ausencia de coerción física. La libertad se basa en la idea del Individualismo: el principio que cada hombre es un ser independiente y soberano; que no es un fragmento intercambiable de la tribu; que su vida, su libertad y sus posesiones son suyas por derecho moral, no por permiso de ningún grupo.

La libertad es un profundo valor porque, para poder producir alimentos, cultivar la tierra, ganarse la vida– para poder vivir – el hombre tiene que pensar y actuar usando el juicio de su mente racional. Para que pueda hacer eso, hay que dejarlo libre; dejarlo libre significa que ni el gobierno ni otros hombres pueden iniciar represión o fuerza física contra él.

Dado que la libertad es necesaria para que el hombre viva, el gobierno correcto es aquel que protege su libertad

Lo hace reconociendo y protegiendo sus derechos a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad. Debe castigar a quienes violan los derechos de sus ciudadanos, sean criminales nacionales o agresores extranjeros. Por encima de todo, el propio poder del gobierno ha de ser delimitado de forma estricta y precisa, para que ni el gobierno ni turba alguna que quiera conseguir el poder estatal, pueda limitar la libertad de los ciudadanos. Este tipo de gobierno convierte la libertad individual en intocable, ubicándola fuera del alcance de cualquier multitud o grupo con ansias de poder.

Los Fundadores de EEUU se dieron cuenta de que democracia es lo opuesto a la libertad

La democracia descansa en la primacía del grupo. El principio supremo de ese sistema es que los deseos del colectivo son el criterio correcto en cuanto a asuntos políticos; por lo tanto, la mayoría puede arrogarse para sí misma el poder de explotar y tiranizar a otros. Si tu pandilla es lo suficientemente grande, puedes lograr lo que quieras por más injusto que sea. James Madison observó que en un sistema de gobierno ilimitado de la mayoría…

… “no hay nada que frene la tentación de sacrificar al grupo más débil o a un individuo indeseable. Por eso tales democracias siempre han sido un espectáculo de turbulencia y contención, siempre han mostrado ser incompatibles con la seguridad personal, la libertad o los derechos de propiedad, en general han tenido corta vida y han muerto violentamente”.

Democracia es la tiranía de la turba

La estructura constitucional de los Estados Unidos prohíbe que la mayoría infrinja, por votación, los derechos de cualquiera. Está diseñada para evitar que la turba vote para ejecutar a Sócrates, porque enseñaba ideas no-ortodoxas. Está diseñada para evitar que la mayoría elija democráticamente a dictadores como Hitler o Robert Mugabe, que expropian y oprimen a un grupo específico (como los judíos en Alemania o los agricultores blancos en Zimbabwe), y destruyen las vidas de todos. Al delimitar el poder que se permite ejercer al gobierno, aunque una mayoría exija el ejercicio de ese poder, la Constitución de los Estados Unidos sirve para salvaguardar la libertad de los individuos.

Cuando menos así era, pero al entregarse a la “democracia” abandonando el republicanismo, los EEUU se han convertido en un país bananero como lo demuestra el actual proceso político y sus esperados resultados.

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