Humanismo cuadro por cuadro: Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016)

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Kubo y las dos cuerdas mágicasKubo y las dos cuerdas mágicas

Un joven bondadoso y noble llamado Kubo vive solo con su madre, quien carga un oscuro pasado. Él se gana la vida como narrador en un pueblo Japonés, y cuyos cuentos fantásticos cautivan a sus habitantes realizando origami mágico al sonido del Shamisen. Lleva una existencia relativamente tranquila, pero con incertidumbres. Por desgracia todo ello termina, pues viejas deudas de familia –la de su madre- deben ser saldadas. Son dioses hambrientos de venganza e involucrados en la desaparición de su padre, un legendario samurái. Ahora Kubo debe resolver tal confrontación antes de que lo pierda todo.

La presente película no es una mera parafernalia fílmica, como se esperaría actualmente en otras cintas de similares características y que se limitan a reproducir las fases del camino del héroe, en realidad es una épica del alma humana hacia sus íntimos recovecos. Un relato de inmensa sensibilidad que mediante maravillosos seres, consigue una efectiva catarsis emocional. Lo descrito es la manera más sincera y honesta –como la película misma- de transmitir la significativa experiencia que fue la nueva obra de los estudios Laika.

Adoro la animación, aun más cuando olvidamos su condición en los trazos del papel, esqueletos digitales o, en este caso, figuras de stopmotion y logramos ver personajes entrañables en absoluta pureza, con sus motivaciones, personalidad y conflictos. Kubo nos involucra en su tan exuberante y compleja travesía vital.

kubo-and-the-two-strings_nws3La aceptación de la muerte ligada a la trascendencia, la redefinición de la identidad por la memoria como lenguaje del alma y lo esencial en verdaderos lazos afectivos durante el crecimiento interior -sobrepasando ya conceptos o situaciones banales del “amor” según occidente-, son los temas plasmados al detalle en un sorprendente balance de tono. Es ligera o seria con naturalidad, fluidez y dignidad cuando lo requieren las escenas. Quería una mayor exposición de las normas en su universo, sin embargo –a pesar además de algunas conveniencias de guion- jamás perjudica la continuidad sensitiva y su ritmo es ideal, concreto para lo que desea. Cada movimiento conmueve y exuda creatividad en insondables texturas, casi de álgida sinestesia.

Obtiene de sus bien construidos protagonistas interacciones cercanas, sutiles y vastas. Donde en pocos instantes contenidos, lo implícito consigue calar por encima del engañoso envoltorio convencional. Capta dentro de su exquisita estética, en destellos claro está, esa delicadeza japonesa en cuidados gestos. Es innegable el esfuerzo, pasión y cariño dedicados aquí.

Kubo-y-las-dos-cuerdas-magicas (1)Cuando Travis Knight dijo que Kurosawa y el estudio Ghibli eran las mayores influencias en su fascinante debut en la dirección, van más allá de la narrativa o su constitución visual. Porque tal como los trabajos de Akira o Miyasaki, Kubo es toda una declaración humanista. Decir más seria redundante.

Junto a Coraline o Paranorman –por su bien denles un visionado-, y aunque Boxtrolls es a mi juicio la menos interesante, es otro bello ejemplo de la ética e integridad de Laika en sus historias. El esplendor artístico está al servicio de contar reales búsquedas humanas, repletas de abundantes matices como las tonadas de un Shamisen.

 

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