Perros victorianos: la Virginia Woolf desconocida

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Citas 2020

El escritor argentino Clovis se sumerge en el círculo de Bloomsbury para descubrirnos a una Virginia Woolf desconocida.

Clovis: “Me gusta experimentar con el delirio”

Clovis
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Hace unos años el escritor argentino Clovis descubrió un ensayo escrito de Virginia Woolf llamado Carlyle´s House, un ensayo breve donde la intelectual británica comenta su experiencia al visitar por última vez la casa-museo del historiador y escritor victoriano Thomas Carlyle. En el libro, Clovis descubrió una Virginia Woolf nostálgica, irónica, con una observación muy lúcida sobre esa casa, sobre ese hombre y esa época victoriana tan llamativa. El ensayo fue el detonante de la novela Perros victorianos.

¿Las raíces familiares marcan el destino de cualquier hombre?

Indudablemente. Es un punto de partida del cual no se puede escapar. El pasado familiar es como un tatuaje, se lo puedo mejorar, se lo puedo cambiar, se lo puedo pintar con otros colores, dibujarle encima algo totalmente distinto, se lo puede modificar tanto como uno quiera. Pero nunca borrarlo. No existe un láser que remueva nuestros orígenes…

Perros victorianos es un retrato filosófico y humorístico. ¿Cómo ha sabido mezclar estas dos vertientes a lo largo del libro?

Filosófico es una palabra que le queda demasiado grande a la novela. Prefiero pensar las cosas desde el humor, desde el absurdo. Hay dos escritores que me influyen constantemente: Saki y Flann O´Brien. En sus obras, ellos se burlan de la sociedad, de las convenciones familiares, de las tradiciones, de la vida misma, y lo mejor de todo, se burlan del lector.

¿Cómo definiría a su protagonista?

Como un idiota, una persona simple, alguien más del montón. Un tanto materialista también. Fimus es un ser común que hace las cosas sin pensarlas mucho y no tiene reparos con eso. Y además, tiene un pasado. ¡Hasta un idiota tiene un pasado que lo persigue como una sombra impaciente!

perros victorianos virginia woolf clovisEl grupo de intelectuales británicos que conformaron el círculo de Bloomsbury durante el primer tercio del siglo XX es desgranado en esta novela, ¿cómo ha sido el proceso creativo en este aspecto?

Bueno, invertí mucho tiempo investigando ese momento de la historia intelectual británica.

Entrar en ese universo es navegar por un mar lleno de contradicciones, de ideas perversas, de falsedades, de intelectuales brillantes que al mismo tiempo, tienen un lado oscuro intrigante. Es divertido investigar sobre ellos. Lo recomiendo fervientemente…

Todo gira en torno a la casa que Fimus Marcos está dispuesto a adquirir sea como sea. ¿Qué ha querido transmitir con esa necesidad del “hogar”?

No sé, no tengo una respuesta clara de qué es un hogar. Es más, sólo tengo más preguntas que agregar ¿Una casa es un hogar? ¿Cuatro paredes nos definen? ¿Un país es un “nuestro hogar”? ¿La familia es nuestro cobijo?

En algunos momentos, llega a utilizar el surrealismo como giro narrativo y descriptivo. ¿Con qué objeto?

Me gusta experimentar con cierto “delirio”. Me gusta ese tipo de literatura que pueda desequilibrar mi rutina, mi confort, una narrativa que me aleje de la idea fatal de despertar siempre cada mañana dentro de la misma realidad.

El espacio y el tiempo marcan el destino de todos y cada uno de los personajes de la novela, ¿a qué es debido?

Es la trampa que me gusta tenderles. El lector es el encargado de liberarlos…

¿Cuáles son sus influencias literarias?

Bueno, como dije anteriormente, Viriginia Woolf, Saki y Flann O´Brien están ahí arriba, en el “firmamento” de mis influencias. También me gustan Papini, Bierce, Melville, me gusta la poesía. Alejandra Pizarnik es una de las mejores poetas argentina.

Tengo un amor platónico y fracasado por Elizabeth Bishop. Ella está muerta, era lesbiana y además, escribí un libro con poema en inglés como una forma más de amor aunque, frustrado. Esos poemas son bastante horribles.

¿En qué proyecto literario trabaja en estos momentos?

Actualmente estoy escribiendo otra novela, situada en un hospital abandonado en el Tigre, un lugar sumamente literario y salvaje, muy cerca de Buenos Aires. Su título es Pabellón Fiambre.

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