Pokémon Go y las tendencias víricas

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Cada cierto tiempo aparecen nuevas figuras o elementos que marcan una determinada tendencia, algunos de ellos enfocados a un público concreto y otros con un objetivo mucho más amplio, aspirando a hacerse un importante hueco dentro de la sociedad. Pokémon Go es uno de esos fenómenos que en el presente se entienden como virales y que se reproducen y extienden a una velocidad vertiginosa, convirtiéndose así en casi un culto sin una verdadera historia ni punto de partida, pero siempre con unas metas claras: tener una proyección exponencial y llegar a convencer incluso a aquellos que a priori niegan entrar a formar parte de ese nuevo concepto.

El auge de las modas y su rápida extensión

No es ningún secreto que este tipo de modas han existido siempre, pero la globalización y la posibilidad de acceder y difundir información de un modo mucho más rápido y efectivo, sin duda es el elemento clave para que, a día de hoy, algo que en principio no parece que vaya a tener un calado excesivo, de repente se convierta en la primera página de muchas revistas e incluso periódicos.

Hasta poco antes del auge de Internet, el hecho de que algo se pusiese de moda requería un tiempo, no sólo para extenderse, sino también para hacerse un hueco dentro de la sociedad, pero a día de hoy este proceso es tan rápido y vertiginoso que muchas veces ya se ha convertido en vírico antes incluso de salir al mercado, lo cual también crea un efecto que es el de hacer creer que ya lleva mucho tiempo en la brecha, algo que cala en aquel que no tenía noticia de su aparición y de repente lo ve en todos los medios informativos.

Todos nos hemos dado cuenta del modo en que se anuncian determinados productos incluso muchos meses antes de salir a la venta, consiguiendo así captar la atención y atraer a un determinado público que ve cómo crecen sus ganas conforme la fecha se va acercando.

Si a ello se le añade un punto de vista distinto a lo que ya existe, ya tenemos el cóctel perfecto con el que darse a conocer y atrapar entre sus garras al público.

Si nos fijamos bien, cualquiera de estas modas en realidad se basa en algo ya existente, porque en realidad nunca llegan a innovar tanto como su publicidad pretende hacernos creer, pero con pequeños detalles y una mercadotecnia bien trabajada, hasta el producto más innecesario pasa a convertirse en el sueño de muchos jóvenes y no tan jóvenes.

¿Hasta qué punto la sociedad ha sido entrenada para absorber esta información y convertirla en necesidad?, La verdad es que el bombardeo publicitario que vivimos es continuo, y a tan sólo falta estar leyendo El Quijote y que de repente nos aparezca una página completa anunciando un detergente y, oh, perdón, lo cierto es que incluso ya tenemos los eBooks, unos libros electrónicos que también tienen la capacidad de mostrar publicidad en tiempo real, adaptada a nuestros gustos, inspirada en nuestras búsquedas a través de Internet, en el tipo de música que nos gusta, en el tipo de literatura que solemos leer, en nuestro color favorito… ya ni en nuestro rato de lectura podemos escapar a ese bombardeo comercial.

Todavía recuerdo cuando, hace no demasiado, la gente se horrorizaba al pensar que en un futuro próximo nos iban a implantar un chip bajo nuestra piel, algo que sin duda alguna permitiría un control sobre la población muy preocupante, pero al ser obligatorio, ninguno de los presentes podríamos haberlo evitado y básicamente entendíamos que no nos quedaba otra que someternos.

Al parecer todo aquello ha quedado en el pasado, y es que en realidad se ha descubierto una forma mucho más efectiva a la hora de controlarnos, ya que lo hacemos de buen gusto, pagamos por ello y además siempre estamos deseando que nos ofrezcan un nuevo modelo para volver a pagar las veces que haga falta, y no es ni más ni menos que los propios teléfonos móviles, las redes sociales… incluso nuestras propias búsquedas a través de Internet.

A partir de toda esta información se van obteniendo datos muy importantes entre los que, en base al tema que estamos comentando, permiten por ejemplo crear un juego que pueda estimular a la mayor cantidad de usuarios posible, consiguiendo de esta forma un auge muy rápido y diferente a otros conocidos que, además, amplía estas características gracias a que la misma prensa y medios de información lo utilizan como reclamo porque permite beneficiar a dicho medio.

Básicamente estamos ante un trueque, donde la prensa consigue más lectores gracias al fenómeno viral, y el fenómeno viral se abastece de esta difusión, creando una auténtica pandemia.

Pokémon Go, ni el primero ni el último

Por supuesto, Pokémon Go no es ni más ni menos que un ladrillo más en esta enorme construcción de fenómenos virales de rápida propagación, pero en este sentido también debemos analizar hasta qué punto beneficia o perjudica a la sociedad.

Es normal que muchas personas sientan un cierto rechazo cuando aparece una de estas incómodas modas que todo el mundo de repente tiene la necesidad de seguir, pero seamos francos por un momento, y es que, aunque nosotros no vayamos a formar parte de dicha moda, lo cierto es que realmente no llega a perjudicar a terceros, a la vez que incluso podría llegar a beneficiar a las personas que optan por estar en la cresta de esta ola.

Lo que quiero decir con esto es que quizás no sea tan mala idea un juego en el que los jugadores tienen que levantarse de su silla y empezar a caminar, y ya con suerte será un punto de partida donde podremos conseguir que se camine y se piense a la vez, todo un lujo que quizás no esté tan lejos como podemos intuir en un principio.

Por supuesto, mi objetivo no es el de ofender a nadie, ya que cada uno tiene que disfrutar con el ocio que le resulte más interesante, pero siempre es esencial que pongamos un poco de nosotros para analizar tanto los aspectos a favor como los aspectos en contra de esa nueva moda a la que vamos a entrar a formar parte.

Básicamente tenemos que evitar dejarnos llevar y acostumbrarnos a elegir por nosotros mismos, optar por aquellos productos y servicios que realmente necesitamos y realmente nos van a aportar algo beneficioso, y si pensamos que Pokémon Go es uno de ellos, por supuesto no dudemos en disfrutarlo, ya que tendrá grandes beneficios sobre nosotros, pero nunca debemos acabar comportándonos como zombis absorbidos por una publicidad que tiene los ingredientes de la viralidad bien cocinados.

En ese sentido, tanto si vamos a estar de acuerdo como si vamos a estar en contra, lo importante es siempre conocer de lo que estamos hablando, y a partir de ahí hacer un juicio objetivo sobre los aspectos a favor y en contra que puede tener, evitando así caer en el error tanto de la crítica fácil como de la enajenación.

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