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Cultura

La palabra se hizo carne, de Donna Leon

Última actualización: 05/03/2012 09:57
Francisco Velez Nieto
Francisco Velez Nieto
Francisco Velez Nieto
PorFrancisco Velez Nieto
Crítico literario y poeta. veleznieto@telefonica.net
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Donna Leon

La palabra se hizo carne

Traducción de Beatriz Iglesias Lamas

Seix Barral

 

Por pura lógica, no puede faltar un cadáver en una novela de Donna León -igual que en toda novela policiaca y de intriga-, para que pueda entrar en acción en su extensa como rica literatura el ingenio y sagacidad del comisario Brunetti, Ahora, cuando sube la suma de títulos publicados a veintitrés. Donna León en esta nueva obra editada en español: La palabra se hizo carne. nos adelanta que”La avaricia está servida”, y para crear intriga la aventura se inicia con el cadáver de un hombre que aparece flotando en un canal de esa Venecia, manantial y fuente, por la que transcurre no solo la avaricia, ya que no falta esa fina crítica a la sociedad italiana tan semejante a la española aunque un tanto más exagerada y escandalosa. Lo cierto es que todo es posible en Italia máxime, mientras, aunque sea tras los cortinajes, el estilo Berlusconi. Que dicho se de paso, cada día se toma como ejemplo en España, eso sí, con el sexo más disimulado. Y es que para algo fuimos colonia del imperio romano y hasta le dimos dos extraordinarios emperadores procedentes de La Bética. Lastima que se ha tomado la parte mala del modelo más del lado de Calígula que de Trajano

Acude el comisario al lugar del auto y observa que el cadáver que flota en las aguas del canal está desfigurado, no lleva documentación y le falta un zapato, por lo que solo cuenta con el informe del forense para poder iniciar  su investigación. En el que se señala que el difunto sufría una extraña enfermedad. Mas el sagaz comisario tiene la intuición de conocer a la víctima, por algo que no se explica por el momento, lo cual no le impide confirmar que tiene los ojos claros. Percepción que le lleva a rebobinar unas escenas sobre una manifestación de protestas vistas en las noticias de la televisión, donde los profesionales del mercado de la carne se manifiestan exponiendo sus problemas. Descubriendo entre los manifestantes a una persona que despierta su fino olfato por el posible parecido con el cadáver del canal. Así que decide visitar el matadero de Preganziol, en Mestre, fuera de su campo habitual, que lo conducirá a las zonas desconocidas del fastuoso panorama de la envolvente Venecia. Como puede ser el mundo interno de lo que suele suceder en un matadero cuando no cumple con las estrictas reglas de sanidad que exigen las leyes.

La descripción del funcionamiento  de ese mudo donde son llevados los animales para su sacrificio, no siempre desempeña las exigencias sanitarias para bien de la salud de los consumidores. Siendo este el eslabón y factor  central para la investigación iniciada, que paralelamente la autora aprovecha para describir con todo detalle, los trajines y chantajes de los personajes responsables del matadero, carentes del más mínimo escrúpulo, movidos por la avaricia de las ganancias fáciles, que no serán solamente denunciadas como responsables de un crimen, sino señaladas como mafia sin escrúpulos dispuesta a todo para satisfacer sus deseos, incluso negociando con el sexo como chantaje a profesionales honestos. Una descripción que desnuda y muestra la zafiedad y la falta de escrúpulos, mostrando así, el compromiso de Donna León con el elemento social de denuncia constante en su narrativa. Mezclando con estilo sencillo no falto de ironía, desde la embriagadora ciudad de los canales, sus palacios y monumentos junto a las miserias de la sociedad,  detrás de la deslumbrante  joya que a todos deslumbra y enamora.

Y su lectura a la vez que nos hace seguir con interés e impaciencia el desarrollo de la investigación a medida que va atando hilos y sumando sospechas, como provoca la interrogación, la pregunta, los peligros a los que está expuesta la ciudadanía hasta el extremo de ser envenenada por ese tráfico que se inicia con el sacrifico de animales enfermos fruto de certificados falsos por  especialistas a sueldo. Y el peligro para aquellos veterinarios que se niegan a ser cómplices de un entramado de pingÁ¼es ganancias, cuya honrada actitud los puede llevar a la muerte. Esa es el justo análisis, la conclusión a que nos lleva la lectura de esta inquietante historia de ficción que, muestra una vez más que esta, la ficción se convierte en una esperpéntica realidad de una faceta más en la que vive sumergida la sociedad en muchos de los países que se consideran desarrollados y ejemplo aseguir. Ejemplo que bien sabemos no es exclusivo de la deslumbrante Italia, sino que basta escudriñar los sucesos diarios para descubrir la explotación y criminalidad de mafias y poderes que cogida del brazo y a veces con espirituales bendiciones nos tiene sometidos.

Donna Leon, nos ofrece una vez más una historia llena de vida y de todo lo que puede ser y deshacer el ser humano en la sociedad, Lo que confirma que confirma como es una de las populares escritoras de la narrativa policíacas de la actualidad representada por el carismático y filósofo lector de los clásicos grecolatinos que es el comisario Brunetti una mezcla de lo popular y las excelencias de las buenas lecturas, las conversaciones con su mujer, y la buena y típica comida italiana, aunque, en esta historia, se le puede quitar el apetito si a la vez que lo degusta se cuela los elementos y excrementos que va conociendo con sus investigaciones. Algo que también me ha calado hasta el punto de comentarla en el bar del bario con un honesto carnicero jubilado que me confirma la realidad de esta ficción narrativa que de forma abreviada le he contado.

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Francisco Velez Nieto
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Crítico literario y poeta. veleznieto@telefonica.net
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