Hace unos días asistimos al último acto del año 2012 (Fogueres en Nadal). Las Hogueras de Alicante representan la esencia del carácter abierto y pasional mediterráneo de los alicantinos que se sintetiza en el rito de la Noche de San Juan, un rito ancestral que hoy se vive de una forma más rica en cuanto a sus manifestaciones y formas sin perder ni un ápice de su base popular principal aportador de los costes de la Fiesta. Durante unos días la calle es ocupada por la Fiesta. La gente abandona su vida cotidiana y se traslada a la calle, espacio abierto y polivalente donde la ciudad convive con un turismo amante de las Fiestas tradicionales.
La hoguera, o monumento fogueril, que es el hito visual; la barraca es el punto de reunión donde suceden todos los actos de la Fiesta, tanto sociales como gastronómicos, donde no faltan les brevas y la coca en tonyina.
La Fiesta ensalza la fecundidad, la mujer es otro elemento clave de las Hogueras, tanto por estética como por esencia; la Bellea del Foc Mayor representa durante todo un año a la mujer alicantina, La Bellea Infantil a las niñas y su amor a la Festa, llegan a ser personajes con rango de ídolo popular reconocido por grandes y pequeños. Esta simpatía se hace extensiva a los desfiles donde la presencia de las bellezas, es aplaudida efusivamente por el público que bordea las calles, donde causan la admiración del turismo nacional y extranjero.
La figura central de las Hogueras merece un comentario más extenso. Definido por constructores y artistas como «arte popular”
Y creo que las Hogueras en si mismas son arte popular puro que nace de los barrios y sus gentes y necesitaría una promoción turística adecuada al esfuerzo que realizan los alicantinos y alicantinas.
Deseo presentar una Receta tradicional de la Liguria Italiana, Una tarta de los tiempos pobres, que necesita muy pocos medios y es una verdadera gloria saborearla.
Torta de zucchini del calzolaio
Ingredientes:
2 huevos
2 cucharadas de queso fresco
1 cucharada de maicena (almidón de maíz)
1/2 taza de leche tibia
1 fondo de tartas (pasta quebrada)
2 calabacines, cortados en láminas muy finas
3 cucharadas de azúcar moreno
Procedimiento de elaboración:
En un molde de tartas, poner la pasta quebrada estirada, muy fina y precocer durante 10 minutos a 180º.
Cortar el calabacín en laminas muy finas y saltear con un poco de azúcar para dorarlo un poco.
Mientras tanto, batir los huevos con la maicena, el queso fresco, el resto del azúcar. Añadir una pizca de levadura disuelta en la leche tibia. Al final amalgamar el calabacín y ponerlo todo en el molde sobre la pasta quebrada. Poner en el horno a 170/180 º durante unos 20 minutos.