PP y PSOE le ven las orejas al lobo

0
75

Cuando alguien intuye un problema cercano, al acecho, el refranero popular -siempre sabio- proclama que le ve las orejas al lobo. Parece probable que la implicación temor y lobo arranque de una España perdida en los tiempos (ahora apenas quedan lobos, aparte algunos bípedos, que causen estragos importantes). De ahí el fundamento empírico del que surge nuestro proverbio. Sin embargo, la actitud del individuo presa de semejante infortunio, encierra un amplio abanico de respuestas. Los más turbados e irreflexivos, dominados por pulsiones poderosas, emprenden una temeraria huida hacia adelante. Resta el pequeño porcentaje que se somete al influjo ávido de la adrenalina y se prepara para una disputa incierta.

Si algo sobra en este país... son ladrones en las Instituciones del Estado
Si algo sobra en este país… son ladrones en las Instituciones del Estado. Foto: Mataparda

El PP masca el fracaso que acopia su política económica. En la oposición proporcionaba soluciones con aire de suficiencia. Hoy, un PSOE indigente, olvidadizo, cínico, recomienda recetas que no quiso o no supo utilizar meses atrás.

Cronos muestra tajante, resoluto, la desvergüenza, el fraude continuo, a que nos somete esta caterva de indocumentados (por utilizar un epíteto suave) que se autodefinen políticos.

Recuerdo, dominando la ira, cuando “expertos” prohombres -ubicados a la derecha del hemiciclo- impartían doctrina económica al ejecutivo de un Zapatero nefasto, tragicómico, que dejó un país para el arrastre. Pobre.

Don Mariano, Rajoy, ahonda la crisis y deja al descubierto una ineptitud extraordinaria. Todavía pretende sobrevivir del pasado, de un engaño heredado después del “ejemplar” traspaso de poder, allá por la Navidad de dos mil once. Esgrimir a estas alturas legados ruinosos para ocultar torpezas propias, tiene corto recorrido y termina por aparecer el peligroso efecto bumerán. En menos de dos años, la economía se ha deteriorado enormemente. Paro, deuda, déficit y consumo presentan índices descontrolados o, a su vera, una temperatura gélida. Si añadimos otras cifras coyunturales, asimismo bajo un presunto aderezo culinario, constataremos el agravamiento paulatino de la situación global. Sirva como apunte significativo, particular e inmediato, el hecho de que, de mis cuatro hijos, dos (economistas ambos) están parados. Uno lleva varios años; el otro, es incipiente.

Dicho lo expuesto, la situación –dicen- mejora con ese añadido contradictorio, casi explícito, de que tan esperanzadores presupuestos hay que tomarlos con prudencia. Algunos responsables en la materia: Montoro, de Guindos, Báñez, etc. sustituyen aquellos “brotes verdes” de antaño, tan efímeros que morían sin apenas iniciar su ciclo vital, por señales nuevas pero igual de quiméricas. Aunque las siglas sean diferentes (aun opuestas) la inoperancia, las mentiras, los métodos, los abusos, hasta el afán de apurar la caja común, son idénticos, clónicos. Es una demostración inconcusa -a pesar de los ímprobos esfuerzos que realizan determinados comunicadores para demostrar lo contrario- del escaso denuedo con que nuestra clase política, casta para muchos, afronta la ética social.

Tan afrentoso escenario ha abierto los ojos al contribuyente (antes ciudadano) que despliega, día a día, un desafecto definitivo -lo merecen, cuanto menos- hacia los partidos mayoritarios. Todas las prospecciones electorales evidencian caídas inusuales de PP y PSOE. Puede colegirse, con estos resultados, que el bipartidismo pasa a mejor vida. No sería exagerado predecir la desaparición de los dos, a medio plazo, si no emprenden con urgencia su total restablecimiento. Los retoques resultan insuficientes. El señuelo encandila pero, a la larga, agota cualquier prestigio. Para nada, es mejor abstenerse de hacer algo porque este escenario camaleónico pudiera mantener salvas futuras expectativas.

Confío poco, mejor dicho recelo totalmente, en la inteligencia del político. Cálculo e incentivos son lastres que enturbian el natural discernir y proceder. PP y PSOE le han visto las orejas al lobo. Inquietos, empiezan a tomar medidas para defender sus privilegios (patente de corso, para algunos) y alejar ulteriores competidores a esa carroña en que han convertido el país. El aumento exponencial de IU, UPyD, incluso C’s (Ciudadanos) si diera el salto al ámbito nacional, amén del batacazo que se pronostica a ambos partidos mayoritarios, ha conseguido lo que jamás logró el interés general: alcanzar acuerdos plenos. Deben reconocer la dificultad que entrañará formar gobiernos estables, tranquilos. Uno y otro temen colaboraciones con la exigencia firme de cambios en la Ley Electoral y el consiguiente reparto de la tarta.

Ayer se escenificó el primer acto de esta defensa mutua. La excusa fue el apoyo institucional del PSOE al ejecutivo para fortalecer la posición de España en el próximo “tour de force” europeo. Sospecho que el verdadero fondo tiende a confundir al personal, levantar una cortina de humo que difumine u oculte la realidad. Pretenden, al final, llegar a acuerdos de legislatura, sin levantar sospechas, para que Rajoy y Rubalcaba (totalmente amortizados) sigan, pese a todo, en sus respectivas poltronas protagonizando gobiernos que prodiguen viejas y nuevas concesiones. Tras el hallazgo espectacular de la autarquía democrática, sólo les queda -al estilo del sabio griego- entonar a dúo un armónico y glorificador: ¡Eureka!

Días de vino y rosas en este entorno dramático para muchos españoles, suelen traer inesperadas tormentas políticas. Ándese con cuidado, ciegos y sordos que viven del erario.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here