El plan de Mas: historia de una muerte anunciada

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Los pasos se han cumplido cómo estaban previstos. Aprobación ley de consultas en el Parlament, convocatoria de la consulta por Mas, recurso del Gobierno central al Tribunal Constitucional y este paraliza la consulta. Y después de múltiples reuniones secretas del bloque por la consulta, este estalla y Mas dice que no es viable hacerla, y propone un sucedáneo secreto para el que todos deben seguir dándole confianza, aunque también todo el mundo se huele que no se hará. Y si se hace, tampoco tendrá la validez que se exigía. Rajoy y el Estado español, respiran: la burguesía catalana, como siempre, les ha hecho un buen trabajo.

Artur Mas y Rajoy
Foto: La Moncloa – Gobierno de España

El secretismo, que implicaba dar carta blanca a Mas, ha sido nefasto como habíamos alertado en la CUP-AE. El bloque pro-consulta ha jugado a desconcertar… ¡al pueblo! ¿Quien se creía que el juego corto y la sorpresa harían posible la consulta? Mas acata y desactiva los preparativos de la consulta, mientras mantiene el engaño del pueblo con la falsa unidad, diciendo que sí habrá… y los demás callan. Se han dejado pasar demasiados días para llegar dónde sabíamos que llegaríamos, y ahora el Gobierno se desdice y pretende alargar el desconcierto.

Esto ha sido una gran estafa. ¿Alguien dudaba que el Gobierno de Rajoy y el Tribunal Constitucional iba a tumbar la consulta del 9N y el decreto de consultas? Lo habían dicho por activa y por pasiva. Se movilizó al pueblo y se le hizo creer que todo era posible, y cuando llega la hora de la verdad, el Gobierno de Mas se echa atrás, y con él buena parte de los partidos que se han llenado la boca de democracia: ICV-EuiA que exigía consulta “con todas las garantías” pero que, cuando lo dice sin tapujos, quiere decir consulta pactada, sin ruptura con las leyes estatales -lo que era del todo imposible- y a la primera de cambio se borra. ¿Y ERC? La garantía de la consulta que le había dado CIU era lo que le ha servido para justificar el apoyo al Gobierno Mas y la durísima política de recortes contra el pueblo trabajador… ahora dice sentirse traicionado, pero los recortes ya los hemos sufrido.

Es una estafa porque ha pasado lo que todo el mundo sabía que pasaría, que no hay espacio para la autodeterminación con la Constitución y bajo la Monarquía. No hay otro opción: si se acata al Constitucional no hay autodeterminación del pueblo, y si se quiere permitir al pueblo decidir se debe hacer un acto de soberanía y no acatar al Constitucional.

Hace falta que el Parlament de Catalunya, en un pleno extraordinario, y con presencia de los ayuntamientos, haga una declaración de soberanía y garantice la consulta como es debido. Sólo la movilización popular, con un plan de lucha, es garantía para que el pueblo pueda decidir. Carme Forcadell, presidenta de la ANC resumía el clamor de la Diada con un categórico “Presidente, ¡ponga las urnas!” Por eso la CUP-AE y otras fuerzas que exigen acatar la voluntad popular, deben emplazar a la ANC, a mantener la movilización del 19 y hacerla llegar al Parlamento para hacer sentir el clamor: “Parlamento: ¡ponga las urnas!”. Si hace falta, la CUP-AE debe exigir la dimisión de Mas, que ha traicionado al pueblo.

No se trata de facilitar a Mas la salida de las elecciones anticipadas, eso es dar gato por liebre: ¡el pueblo ha dicho consulta! Pero si la lucha del pueblo no cede, es probable que Mas no tarde en convocarlas. En tal caso, hará falta construir un amplio frente de izquierda, desde la CUP-AE, abierto a otras fuerzas como las CAV, Proces Constituent, Podemos, partidos de la izquierda revolucionaria, y abierta a sindicalistas y jóvenes. Hace falta lograr el compromiso público de una declaración en el primer acto del nuevo Parlamento: Proclamación de la República Catalana –porque hace falta una nueva legalidad, ¡incluso para consultar qué quiere el pueblo!- y del nuevo Parlamento en Asamblea Nacional Constituyente.

Pero este acuerdo de la izquierda debe dotar la lucha por la soberanía de un contenido social, por esto no se puede parar la lucha contra los recortes, la lucha por no pagar la deuda.

Una Catalunya sin recortes es posible si los trabajadores/as tomamos la iniciativa. Debemos ganar a la mayoría trabajadora. Ciertamente hay un sector que no se siente independentista, una buena parte de la clase obrera que tiene el castellano como lengua materna. Pero lo que es más importante es que desconfía, con toda la razón, de quien hace el llamamiento a salir contra al derecho a decidir, y no se deja utilizar como fuerza de choque. Es necesario hacer todo el esfuerzo para convencer a la clase trabajadora. Si se pone al frente de la lucha por los derechos democráticos del pueblo catalán, no sólo estos se podrán ejercer, sino que además tendrán el componente social que necesitan los trabajadores y las clases populares. Y si entramos en una escalada represiva del Estado o se suspende la autonomía, hará falta hacer un llamamiento a la movilización general, a la huelga general.

La lucha no se resolverá sólo en Catalunya. Es preciso hacer un llamamiento al resto de trabajadores/as y pueblos del Estado, empezando por los que compartimos la lengua, a que hagan suya la defensa del derecho del pueblo catalán ante el Estado monárquico, porque el camino de Catalunya de ruptura con la Monarquía centralista es también una oportunidad para todos los pueblos de deshacerse del régimen heredado del franquismo. La acción conjunta es determinante para enfrentar la maquinaria del Estado. Nuestro compromiso como internacionalistas es buscar una relación lo más estrecha posible entre los pueblos, y avanzar, en condiciones de igualdad, hacia una Federación de Repúblicas, que nosotros queremos que sea socialista.

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