No recuerdo con precisión cuál fue el país que de repente se quedó sin reservas o para decirlo sencillamente, sin dinero. Ocurrió de un día para otro. ¿Consecuencia de qué? De la fácil y muy fácil movilidad de capitales a través de la tecnología: ¿Internet?. Y es que “el mercado internacional de capitales, ofrece hoy una gran libertad de acción” (Benedicto XVI). Pablo VI “valoraba seriamente el daño que la transferencia de capitales al extranjeros…, puede ocasionar a la nación”. ¿Puede un control de cambio evitarlo?
La empresa – la gran empresa – la que acude al capital anónimo o “fondos anónimos” se desenvuelve en un ambiente financiero volátil. Les es fácil trasladarse a otro territorio sin importar las consecuencias sociales que tal hecho acarrea.
Me refiero a la gran empresa, porque las pequeñas y medianas (mayoría en el mundo) poco es protegida por esa gran empresa y por los Estados.
Se habla de responsabilidad social de la gran empresa que no en pocos casos, utiliza capitales de dudosa procedencia; capitales ilícitos inyectados en esos fondos anónimos.
Es esa gran empresa, usualmente dirigida por managers, que nadie sabe quien o quienes son sus propietarios. Aquel sabor del cliente de hablar con los dueños no cuenta, no existe. Y es que “cada vez son menos las empresas que dependen de un “único propietario estable” (Benedicto XVI) que se sienta responsable a largo plazo.
¿La globalización económica ha producido efecto? ¿Sólo este?.
No debería perderse de vista que “invertir tiene siempre un significado moral, además de económico” (Juan Pablo II). La inversión o el empleo de recursos financieros no debe estar motivada únicamente por la especulación y “ceda a la tentación” del beneficio inmediato, “en vez de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, su propio servicio a la economía real y la promoción en modo adecuado y oportuno, de iniciativas económicas también en los países necesitados de desarrollo” (Benedicto XVI).
Al Estado, a la autoridad, se le ve crecer ante los excesos de la globalización, que “puede minar de hecho los fundamentos de la democracia”. ¿Hasta dónde ese crecimiento? ¿Sólo local, nacional o internacional? ¿Estaríamos en presencia de una globalización de autoridad única? ¿Cómo queda el Derecho y los sistemas Constitucionales?
La globalización “ofrece la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria como nunca se ha visto antes; pero, si se gestiona mal, puede incrementar la pobreza y la desigualdad” en todo el planeta.
¿La crisis económica y financiera actual es ajena a lo expuesto?
Empresa, especulación, papel del Estado y globalización
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Nací en Maracaibo, en Venezuela el 23 de agosto de 1947. Egresé en 1973 con el título de abogado de la Universidad del Zulia ( LUZ ). He desempeñado cargos públicos, privados y gremiales. Actualmente, dirijo el Escritorio Jurídico Justicia Global en Maracaibo. He escrito, como articulista, en varios periódicos del país. Especialista en estudios bíblicos como cristiano católico que soy. Soy analista político. He tenido participación en actividades políticas en Maracaibo. He sido presidente de varias instituciones, tales como la Asociación de Jueces del estado Zulia y el Tribunal Disciplinario del Colegio de Abogados del Estado Zulia. También he sido empresario.
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