- En el 2012 se informó de que había más de 700.000 empleados y empleadas del hogar en total, cifra que en la actualidad se ha incrementado en un 9%, llegando a ser más de 750.000 personas.
- Fue en ese mismo año cuando se empezó a regular la situación laboral de los empleados/as del hogar, quienes debían firmar un contrato con la persona a la que fueran a limpiar la casa, aunque solo fueran a trabajar una hora, para que cotizasen y estuvieran cubiertos.
Una situación que no ha cambiado mucho

A pesar de todas las facilidades que se han puesto para que este colectivo pueda comenzar a cotizar en la Seguridad Social, tan solo el 43% están realmente cotizando, mientras que el resto continúa trabajando todavía ‘en negro’. Esto supone que de cada 10 empleados del hogar solo 4 están realmente cubiertos en caso de accidente y con contrato.
Lo que es más, la mayor parte de este porcentaje, casi un 77%, pertenecen a empresas de limpieza que prestan un servicio doméstico a sus clientes. Por lo que el otro 33% son personas que trabajan por cuenta propia en un hogar, viviendo en él o solo acudiendo unas cuantas horas a la semana.
Resistencia por ambas partes
La situación de las personas que se dedican a trabajar en los hogares, realizando tareas de limpieza todavía no se ha regulado correctamente, a pesar de que se eliminaron muchas barreras para ello.

No obstante, no es porque sea muy difícil el realizar una contratación, sino más bien porque ambas partes están en contra de ello. Por un lado se encuentran las empleadas del hogar, las cuáles prefieren ganar el dinero en B para no tener que prestar cuentas a nadie con sus ganancias. Y por otro, el contratista tampoco le gusta la idea de tener que formalizar un contrato para que una persona que solo va unas pocas horas a su casa al mes.
No es explotación por parte del contratista ni tampoco las complicaciones que la empleada/o tiene a la hora de realizar el contrato, es porque ambas partes se ponen de acuerdo para no hacerlo.
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