Dos mujeres mexicanas con huevos

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En Ciudad de México, tras accidentadas ediciones de «Vesper», desde 1901, Juana Belén Gutiérrez fue a la cárcel en 1903, y su compañera será Elisa Acuña y Rosetti, maestra de escuelas muy joven, integrante del Centro Director de la Confederación de Clubes Liberales Ponciano Arriaga. Esta amistad carcelaria será productivas. Como mujeres se cuentan como pioneras e influyentes en la Revolución Mexicana y la introducción del socialismo y el pensamiento libertario.

El periódico «Vesper» renacerá y con diversas interrupciones a causa de las clausuras, se mantendrá hasta 1936. No así para Juana Belén Gutierrez de Mendoza la incidencia que sufrirá, a lo largo de los años,  de persecución política y cárcel. Este es un avatar desde 1904 a 1920.  Había conocido a los hermanos Ricardo y Jesús Flores Magón, figuras centrales del anarquismo mexicano y fundadores del Partido Liberal Mexicano. En 1901, como Elisa Acuña, había sido una de las mujeres participantes del Primer Congreso de Clubes Liberales. Acuña  convirtió a su periódico en el órgano oficial de la Sociedad Mutualista de Mujeres. Con la resalida de «Vesper» y su reubicación en San Antonio, Texas ambas serán las redactoras.

Antes de éstp, en 1908 en el distrito de México, Acuña  fundó la organización «Socialismo Mexicano,» y en abril de 1910 participó en la organización de la Gran Convención Nacional que apoyó la candidatura de Francisco Madero a la presidencia mexicana. Ambas destacaron por combatir a Porifio Díaz, por labores en juntas antrrelacionalistas y anti-huertistas. Un pensamiento político contenido en periódicos revolucionarios como «La Guillotina» (1910) y la revista «La Nueva Era». En 1914, Acuña avala el partido de Emiliano Zapata, actuando como enlace con los carrancistas.

Durante la Revolución Mexicana (1910-1920), la duranguense Juana Belén Gutiérrez luchó junto a sus maridos ferozmente contra el régimen del dictador Porfirio Díaz. Lo vino haciendo como periodista desde «El Desmonte» (1900), cuya edición final fue en 1919). Condenaba los liderazgos partidarios que, por medio del voto, sólo cuidaban de proteger los velados intereses de los oligarcas.

Uno de los empeños utópico-prácticos de Juana Belén se dispuso cuando  obtuvo el dinero y tierra para organizar una« Colonia Agrícola Experimental Comunitaria». El proyecto no prosperó por falta de apoyo sindical, hecho que le hizo comprender la necesidad de mayor educación entre los trabajadores para entender el trabajo comunitario y no sólo los egoísmos parciales de su condición de clase.  Aún dirigentes obreros, con consciencia social, juzgaron «demasiado idealistas» las pretensiones que en América Latina como «proyectos de utopías experimentales» predicaron ella y Luisa Capetillo, anarquista puertorriqueña.

Como un homenaje a Elisa Acuña y Juana Belén reproduzco un poema de mi libro personal «El Libfo de anarquistas». El calificativo popular huevón / huevonas / significa apáticas como «vagas», «flojas», «con las manos quietas». De hecho la reaparición de sus publicaciones «Vesper» y «Fiat-Lux», son posibles, porque redactan desde su cautiverio.

NO ES QUEDARNOS AUI COMO HUEVONAS

A Elisa Acuña y Rossetti (1887-1946)
y Juana Belén Gutiérrez de Mendoza (1875 – 1942)

Yo soy más vieja, Elisita, y apenas tú…
veintiañera. A mi, los fríos de la celda
me arden en los huesos; pero más duele
no vencer al porfiriato y ver que, en Guanajuato,
hay mucho por hacer, cuando de veras la ambición
es revolucionaria, hay que empezar muchas veces
de nuevo. Me cerraron «Vesper», Elisita.
eso duele más que mil patadas,
que empujones, o insultos, o esta celda.

Dí cuatro años a mis ‘vespertinadas’,
desde el 1901, ¿te imaginas? cuatro años
de redacción, tipografía, distribuciones.
… por eso ayúdame con tus ojos
porque la celda es oscura y no podemos quedarnos
de huevonas, si anhelamos ser de veras
periodistas revolucionarias y crear amaneceres
y ver tiranos lejos de la patria; Vesper debe proseguir
aunque le duela a Díaz, al clero de Guanajuato
y al dominio extranjero que nos jode.
Allá en San Juan del Río, en mi Durango,
aún tengo una pequeña imprenta que Porifirio
ni mis carceleros han desmantelado;
vamos a seguir con el mensaje.

Terca soy como poeta y espero que tú me ayudes,
porque mira que presiento que tus ojos
son los hacedores y debemos convocar
esa magia, «Hágase la Luz», Fiat Lux,
si, luz en la oscuridad, con las miradas.
No han de perseguirnos en vano.
Juana Belén no se rinde
y tú no lo hagas, maestra.
Tú serás el verdadero Mineral del Monte
(esencia de libertad, y no sólo de Hidalgo).
Vamos a reinventar un México libertario.
Las Confederaciones de Clubes Liberales
tienen que vibrar al oírte, que sean
dignas del eco de Ponciano,
«mira, Elisita, el liberalismo como partido
es bueno y el mutualismo para organizarnos,
pero la idea del voto y las elecciones
y los socialismos, todo es perecedero
si no hay confiable y verdadera administración
de lo público. Enseña no a integrar poder
en manos oligarcas, o de votantes sumisos.
Enseña a desintegrar el poder donde lo veas
como medio de evitar la formación
de ciegas oligarquías y controles».

2.

«Gracias, Juana Belén. Eres la primera mujer
que me elogia los ojos y se fija en mis trenzas
con esa gran ternura, porque soy india de Caxca,
Durango, y pensé que por mi sangre fue
que se me perseguiera y terminara yo
en la prisión contigo.

«Gracias porque puedo tutearte
y me dejas quererte y me compartes
tu sabiduría; sí, déjeme ser a quien dictes
los teoremas sociales, redactemos
el Fiat Lux… creo en lo que dices:
«Cuando muchos son los desafíos,
ni en la cárcel podemos quedar
como huevonas».

06-11-2004 / De EL LIBRO DE ANARQUISTAS

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