Sacrificios, sí. Pedir limosna, jamás

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A tenor de tantos debates sobre intervenciones y rescates, los que mandan en Europa, se han propuesto con ciertos argumentos rebajarnos de categoría, es decir, enviarnos a segunda división en términos futbolísticos. La Europa de las dos velocidades, incluso tres, en opinión de los enterados, regresa irremisiblemente y nosotros, reunimos todos los ingredientes para ser descendidos. Eso de que todos somos iguales en la U.E. no pasa de ser una utopia. La canciller alemanda, con toda educación, le ha soplado al oído de nuestro presidente Rajoy que “vería con muy buenos ojos el que voluntariamente y por propia iniciativa acudiera al fondo de rescate”. Dicha petición, según la Sra. Merkel, obedece a la necesaria capitalización de nuestro sector bancario; el más seguro y mejor del mundo en opinión del innombrable expresidente Rodríguez Zapatero.

Ahora resulta que, la UE, con su proverbial delicadeza, nos sugiere que si no se dota económicamente a la “BB” (Bomba Bankia), nuestra prima más incómoda llamada “Riesgo”, se disparará hasta los 650 puntos de vellón, y los intereses de la deuda alcanzarían el 8%. Con lo cual volvemos a la misma historia de siempre. Alemania no se fía de nosotros aunque juremos en arameo, y los mercados, ídem de lo mismo. Mariano Rajoy, con esa voluntad que le caracteriza, está intentando obtener recursos para los bancos, pero…¿como y de donde? Con planteamientos similares al los del “Mago Goiri”, el solito necesita 23.400 millones de euros para su banco…¿Qué se puede hacer con los restantes?. Conviene recordar que actualmente sobre Bankia, solo se conoce y discute de grandes números, si bien, sería muy interesante conocer la realidad de la totalidad de los datos tras realizarse un auditoría a fondo. A criterio de los expertos, más de uno saldría mal parado…

El panorama del presidente del Gobierno no puede ser más desolador ni permite pasarse la vida examinándose ante un tribunal europeo, suplicando un aprobado que nunca le será concedido. Podría llegar a suponerle presentar la dimisión y convocar elecciones anticipadas. En efecto sería un golpe durísimo, dado que los españoles le eligieron precisamente, entre otras razones, para evitar el ser rescatados. Si como aseguran los sabios, aceptar la intervención supondría una catástrofe para España y los ajustes a los que seríamos sometidos por parte del BCE y el FMI insufribles, no cabe entender el desmedido interés de Angela Merkel en que el Gobierno acepte su propuesta de rescate. Si ello es cierto, tal maldad resultaría inadmisible, con lo cual solo nos quedaría continuar buscando posibles soluciones hasta encontrarlas.

De cualquier forma, resulta intolerable y de pésimo gusto que el portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores, José María Beneyto, declare que “no se puede excluir el rescate ni sería el Apocalipsis, solo un cierto varapalo”. Una frivolidad asi en momentos tan sumamente críticos es deleznable y lo suyo habría sido relevarle del puesto. Inoportunidades de este tipo no es lo que necesita el país precisamente.

El dinero que hoy necesitan los españoles para cubrir sus necesidades más elementales, no se ha esfufumado. Solo ha cambiado de bolsillo, posiblemente a manos sucias y de otros sucios socios amigos de los primeros, para que puedan seguir manteniendo sus puercas vidas de lujo. Dicho dinero, apropiado indebidamente, debe ser devuelto. Si hoy permitimos que continuen impunes sus asquersos delitos, seguiran con sus vergonzosas y denigrantes prácticas, hasta convertir al pobre en misereable. Alguien tiene que liberarnos de este suplicio, pero por favor, que sea cuanto antes y retorne eso que conocemos con el nombre de Estado de Derecho.

 

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