En el marco adecuado

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                      

    Por una vez Mariano Rajoy, ha representado su papel dentro de un marco adecuado, ha sido en el teatro de la Universidad Laboral de Gijón, donde una vez más ha podido dar rienda suelta a ese monólogo repetitivo, aburrido y vacío de contenido al que ya nos tiene acostumbrados y hastiados a los españoles.

    En el desempeño de su papel en la obra Rajoy se comprometió a hacer de los emprendedores la prioridad de su eventual gobierno, no capto muy bien eso de “eventual”, ya que según el diccionario la palabra “eventual” se refiere a algo que no es fijo ni regular sino sujeto a las circunstancias, y si a lo que aspira es gobernar bajo estas condiciones apaga y vámonos. Dentro de esa prioridad se encuentra la de adoptar medidas como la de la revisión de los módulos de los autónomos o que puedan aplazar el IVA hasta que cobren las facturas. O sea, que lo tienen claro los interesados: Pan para hoy y hambre para mañana.

       Dice Rajoy, que será “un plan coherente, a cuatro años, porque no se puede vivir con ocurrencias y con medidas a corto plazo”. Rajoy no dice en qué consiste el plan, es muy posible que ello sea debido a que, como ya le ocurrió anteriormente, lo haya escrito de su puño y letra y no sea capaz de leer lo que el mismo ha anotado. Estas cosas le pasan a Rajoy. ¡Qué se le va a hacer! Cada uno es como es y Rajoy es así.

      Rajoy ha dicho que se impone un cambio de gobierno, seguramente se refiere a su entrada como “eventual” y “que fluya el crédito a los empresarios”. ¿De dónde? ¿De las fuentes? Porque lo que es de los bancos, lo cosa es harto complicada, a no ser que él lo tenga redactado, de su puño y letra, y no sea capaz en estos momentos de leerlo y  desvelar como le va a poner el “cascabel” a los banqueros, porque los que controlan el “grifo” son estos y no otros.

     Yo creo que esto del teatro le encaja bien a Rajoy y que lo que puede hacer él, sus cómicos y saltimbanquis, es ir de pueblo en pueblo “representando” la obra. ¡Ah! Y no debe de olvidar el añadir a su espectáculo a una de esas cabras que suben por una escalera y que hacen equilibrios sobre un rodillo y una tabla. Aunque ¿quién más facultado para hacer equilibrios que Francisco Camps? El número ese que se hace sobre el alambre lo puede hacer hasta con los ojos vendados. En estos últimos tiempos lo está practicando a diario. Para tocar la “charamita” y el tambor puede llevar a González Pons y a Cristóbal Montoro, así como cualquier otra “estrella” femenina de las muchas que se encuentran entre su amplio elenco. Cospedal y Soraya pueden servir, no tienen un vocabulario muy extenso pero se saben el guión de memoria ya que todos los días repiten lo mismo. Por cierto ¡que cansinas son las dos! ¡Por Dios!

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